Gobierno cedió: subió el mínimo de Ganancias y mejoró salarios

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El Gobierno decidió ayer finalmente anunciar la suba del mínimo no imponible en el Impuesto a las Ganancias para los trabajadores en relación de dependencia y autónomos, reduciendo, según el dato oficial, en un 20% la presión de este tributo. Lo hizo además de una manera polémica y cuestionada por expertos fiscales, al reglamentar que la medida no será retroactiva al 1 de enero, sino que comenzará a regir desde julio hacia adelante (ver nota aparte). Con esto el Gobierno buscó en realidad un equilibrio entre los reclamos de la CGT y las empresas. Los primeros pedían de manera inmediata una mejora en la presión del impuesto que ya empezaba a afectar las liquidaciones salariales a partir del comienzo real de los sueldos luego de las negociaciones paritarias. Las empresas mostraron, además, su temor a tener que pagar el dinero retenido de más si la medida se hubiera aplicado de manera retroactiva a enero, en un mes (junio) donde la mayoría de los privados deben liquidar el medio aguinaldo correspondiente al primer semestre. Si se aplicara la mejora en Ganancias para el segundo semestre, el alza real sería del 10%, ya que debería anualizarse el beneficio (ver nota aparte).

La medida elevó el piso a partir del cual pagan el gravamen los trabajadores solteros de $ 4.015 a 4.818 pesos y también el mínimo desde el cual el impuesto afecta a los casados con dos hijos, que pasó de 5.554 pesos a 6.662,8 pesos.

Con la decisión el Gobierno cede finalmente a un reclamo que desde hacía varios meses venía haciendo Hugo Moyano, y que sólo horas antes del anuncio que realizó en conferencia de prensa Amado Boudou había generado declaraciones explosivas del propio titular de la CGT. Con la medida se desmanteló, además, un comienzo de asonada dentro de la central obrera, con sindicalistas que amenazaban al líder camionero con romper la paz de las paritarias ya cerradas si desde el Gobierno no se anunciaba la mejora. Varios gremialistas incluso preparaban para el mediodía de ayer, cuando se reuniera el consejo directivo de la CGT, un pedido formal de explicaciones públicas a Moyano para que aclare por qué no se cumplía en tiempo y forma la promesa que el mismo camionero había anunciado en ese órgano interno de la central un mes atrás. Con la suba del mínimo en la mano, Moyano desmanteló la avanzada y logró una paz interna al menos momentánea tanto en su conducción como ante la amenaza de una aceleración en los reclamos gremiales y salariales.

Según el anuncio de Boudou, el Gobierno dejaría de recaudar unos $ 3.184 millones anuales con la medida, que de todas maneras volverían en recaudación e IVA y Ganancias de las empresas, ya que la mayoría de ese dinero irá a consumo directo. De hecho, el público beneficiado por la suba del mínimo en Ganancias apunta a trabajadores en relación de dependencia y autónomos de clase media, en su mayoría alcanzados por los acuerdos de paritarias cerrados hasta junio de 2010.

La decisión oficial fue comunicada por el funcionario un par de horas después de que el secretario general de la CGT, Hugo Moyano, elevara la presión al admitir que en la central obrera había «inquietud y ansiedad» por la demora del anuncio. «Estamos esperando la respuesta del Gobierno. Creemos que están estudiando el tema a fondo. Hay cierta inquietud y ansiedad porque con el mínimo actual se incorpora muchísima más gente a este impuesto que consideramos injusto para el trabajo», amenazaba el sindicalista temprano en una de sus tradicionales recorridas radiales. En este caso, con un tono diferente al que habitualmente utiliza en estas conversaciones periodísticas y donde en general hay alabanzas al Gobierno y embestidas mixtas contra la oposición. La situación parecía a la inversa: un ataque hacia el oficialismo por la demora y un guiño a la oposición en el Congreso por los proyectos de avanzar en la suba de Ganancias por ley.

Moyano estaba en realidad preocupado por los movimientos internos de varios sindicatos más o menos cercanos a su conducción dentro de la CGT; que directamente comenzaron a lanzar planes de lucha ante la falta de novedades sobre el tema, como el caso de La Bancaria del dirigente hoy en prisión Juan José Zanola, que ya había programado un paro de actividades para el próximo miércoles 14 de julio. Otros gremios, como los petroleros, gas, metalúrgicos, seguros, terminales automotrices y autopartistas, ya habían anunciado que comenzarían a llamar a las patronales para negociar un pago extra antes de fin de año que cubra el déficit que generaba el pago de Ganancias para sus afiliados.

Los gremios levantiscos se agrupan entre los que habían cerrado sus paritarias antes de fin de mayo, con incrementos salariales que mostraban un 22% de techo. Como luego comenzaron a escalonarse cierres de paritarias con alzas de más del 35% (alimentos, curtidores, gastronómicos, textiles, pasteleros), el resto de los gremialistas se alteraron ante la posibilidad de rebeliones internas por la distorsión de casi 10 puntos porcentuales entre unos incrementos y otros. Luego, Moyano pudo llegar hoy por la tarde con cierta tranquilidad al encuentro del consejo directivo, y tener paz y sonrisas en la reunión con sus aliados cegetistas.

Muy cerca de la central gremial, en el Ministerio de Economía también recibían llamados de agradecimientos desde algunas centrales empresarias por no haber reglamentado la medida de manera retroactiva.

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