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Gobierno espera caída en faena y producción vacuna en 2011
Los embarques de carne bovina al exterior, en tanto, serían similares a los registrados en 2010 (aproximadamente 300 mil, con lo cual durante 2011 se estarían volcando al mercado doméstico unos 2,2 millones de toneladas cárnicas. De este modo, el consumo per cápita quedaría establecido en torno a los 54 kilogramos anuales, vaticinó la dependencia.
Durante 2010, añadió, la industria frigorífica local redujo su actividad, ya que el nivel de faena quedó establecido en 11,8 millones de cabezas (-26,6% interanual).
La producción cárnica, no obstante, amortiguó en parte esa caída mediante el fuerte incremento en el peso medio de faena que fue el año recién concluido de 221 kilogramos, 11 más que en 2009. Se alcanzó así un volumen de 2,6 millones de toneladas equivalente res con hueso (-22,8% respecto del año anterior).
«La mejora en la productividad de la ganadería argentina, medida por el rendimiento de carne por animal faenado, contribuyó a compensar la caída observada en la cantidad de cabezas sacrificadas», evaluó la ONCCA.
Fenómeno
El retroceso en la faena y la producción de 2010 se atribuye a «un fenómeno coyuntural de escasez de oferta de hacienda». Esa merma obedeció en primer lugar a la disminución de las existencias bovinas, «causada por los efectos devastadores de la sequía más significativa de los últimos 50 años», dice el informe. El fenómeno, agrega, «no sólo provocó la mortandad de un número significativo de animales, sino que también incentivó el envío anticipado a faena a lo largo de todo 2009».
Por otro lado, «se dio un proceso de retención de vientres, como consecuencia de un cambio rotundo en las perspectivas del productor», ya que en 2010 «se crearon nuevamente los incentivos suficientes para retener a las hembras en los planteos reproductivos», remarcó el informe. En síntesis, el consumo interno de carne vacuna finalizó el año en torno a los 2,3 millones de toneladas res con hueso, que representan una baja cercana al 15% respecto de 2009.
El consumo de carne por habitante, en ese contexto, cerró 2010 en 56,6 kilogramos per cápita, equivalente a una disminución de 11 kilogramos respecto de 2009. También sufrió una contracción el volumen embarcado de carne vacuna en 2010, aunque la reducción en los envíos se morigeró «por la significativa mejora que se plasmó en el precio promedio pagado por los importadores de carne vacuna argentina».


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