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Gobierno quiere sesionar hasta último minuto del 9 de diciembre
• AGENDA: JUECES, PROYECTOS DE ÚLTIMO MOMENTO Y HASTA UN APURO DE DIFÍCIL CUMPLIMIENTO PARA SILLONES DE LA CORTE
Juliana Di Tullio, Julián Domínguez, Miguel Pichetto y Ricardo Lorenzetti
Ese ritmo ya ordenó una agenda que, aunque se creía agotada la semana pasada, puede continuar hasta el 9 de diciembre a la noche.
Por lo pronto el kirchnerismo tiene pedida una sesión en Diputados para el próximo 26 de noviembre, día en el que ya se conocerá el nombre del nuevo presidente de la Nación. Esa fecha es un jueves y podría cambiarse al 25 de acuerdo con la necesidad de pasar algún tema de Cámara a Cámara en ese rally de votaciones de último momento que se reserva el oficialismo
Para asegurarse quórum, Juliana Di Tullio dejó pendientes para ese día todos los proyectos presentados por los diputados, esa larga lista de temas que les interesan para llevar como logros a sus provincias integrada por temas que van desde fondos para planes provinciales hasta cambio de nombre a calles y plazas. Para los diputados que se van será la última chance de lograr algo de la Cámara.
Confirmación
No es la única opción que idea el oficialismo. "Nosotros podemos sesionar con esta Cámara y este presidente del cuerpo hasta el último minuto del 9 de diciembre", le confirmó a este diario el jefe del bloque kirchnerista. Es decir, con Julián Domínguez controlando el recinto de Diputados.
Eso es así porque si bien el período ordinario de sesiones termina el 30 de noviembre, los mandatos de los diputados y senadores que dejan las Cámaras caducan el 10 de diciembre. Si Cristina de Kirchner decide convocar a sesiones extraordinarias, el Congreso "viejo" podrá sesionar hasta horas antes que asuma el nuevo presidente y los legisladores electos el 25 de octubre entren en mandato.
Temas al kirchnerismo le sobran y hay prueba de eso en el Senado. La semana pasada el Gobierno publicó en el Boletín Oficial otro listado de 15 jueces para cubrir cargos que envió al Senado para lograr el acuerdo.
Miguel Pichetto, por su parte, ya anunció que pidió una sesión del Senado para el 25 de noviembre. Ese día, además de todo el temario pendiente de cuestiones que interesan a cada senador, igual que lo relatado para Diputados, el rionegrino quiere darle ingreso para tratamiento a los pliegos de Domingo Sesín y Eugenio Sarrabay-rouse, los dos candidatos a cubrir cargos en la Corte Suprema que anunció Cristina de Kirchner.
Esa fecha no es un capricho: recién ese día los candidatos del Gobierno a la Corte quedarían liberados del trámite que impone el decreto 222, en el que Néstor Kirchner fijó el protocolo para la nominación de jueces a la Corte Suprema.
Ese decreto fija que tras la nominación presidencial deben publicarse los nombres y antecedentes de los candidatos por 30 días en el Boletín Oficial y dos diarios nacionales.
Esa etapa ya la iniciaron las nominaciones de Sesín y Sarrabayrouse y de hecho fue por la publicación oficial que el país se enteró que Cristina de Kirchner entraba en proceso de nominar a los dos candidatos a cubrir las vacantes que dejaron las renuncias de Eugenio Zaffaroni y la de Carlos Fayt que será efectiva el próximo 10 de diciembre.
Así, los candidatos estarán liberados del plazo fijado en el decreto 222 hacia el 25 de octubre y de ahí la fecha de la sesión.
En el Senado, los pliegos de acuerdo y ascensos que envía el Poder Ejecutivo deben pasar primero por el recinto para tener entrada legal. No alcanza con el mero sello de la mesa de entradas, como en Diputados, para que la Secretaría Parlamentaria los gire a comisiones.
De ahí que Pichetto necesite una sesión para darle entrada formal a los pliegos de Sesín y Sarrabayrouse y de las listas de jueces que mandó, hasta ahora, la Casa Rosada al Senado.
De acuerdo con los plazos, entonces, antes de la sesión del 25 de octubre el Gobierno habría cumplimentado los trámites previos de esos pliegos.
Chances
Ahora, ése es sólo el inicio de un trámite que no tiene chance alguna de terminar con éxito, pero que sirve como tester de las intenciones del kirchnerismo de exprimir los recintos en su actual configuración hasta el último minuto.
Una vez que los pliegos ingresen por el recinto, el Senado los girará a la Comisión de Acuerdos. Allí, el kirchnerismo tiene mayoría suficiente para convocar a la audiencia de antecedentes y oposición de impugnaciones que fija la ley y hasta emitir el dictamen recomendando darle acuerdo a esos jueces. Pero en el recinto hacen falta los dos tercios de los miembros presentes para poder nombrar a un juez de la Corte Suprema. Ahí el trámite quedará estancado y, en realidad, pocos piensan que esta corrida de último momento llegue hasta esa instancia.
Distinto puede ser el destino de los jueces que integran las listas que envió Cristina de Kirchner esta semana al Senado. Es el mismo caso que en la Corte en cuanto a su trámite de ingreso y votación que deberán superar esos magistrados propuestos.
Como sea, el ejercicio mantendrá entretenido al Senado en medio de la transición presidencial por lo menos hasta el 30 de noviembre. Ese día, Cristina de Kirchner deberá decidir si fuerza sesiones extraordinarias, que en pocas ocasiones quiso convocar durante su mandato, para prolongar la despedida hasta la noche del 9 de diciembre.


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