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Gobierno ratifica denuncia de Cristina ante la ONU por Irán
Héctor Timerman
Ayer la Cancillería emitió una carta (ver aparte) en la que se contrastan fechas y declaraciones del enviado estadounidense a la Argentina para el pedido nuclear (Gary Samore, a quien Cristina de Kirchner mencionó ante la ONU), tras una nota publicada por el diario Clarín.
El escenario de ese mensaje de la Presidente había sido estudiado durante semanas. Era el último mensaje del mandato de Cristina de Kirchner ante la Asamblea de Naciones Unidas. Y se sabía de antemano (este diario lo había anticipado) que el tono elegido iría en línea con una fuerte crítica a los Estados Unidos, más específicamente a la administración de Barack Obama, con quien la Casa Rosada nunca trabó una buena relación. Buitres, fallos de la Corte Suprema en Washington, problemas de comercio exterior, las famosas valijas abiertas y revisadas en el vuelo de tropas estadounidenses a Buenos Aires, sólo para hacer algunas menciones. Todo fue en contra de esa relación.
La tarde del lunes 28 de septiembre, Cristina de Kirchner arrancó su último mensaje ante la ONU con alguno de esos temas, específicamente todo lo referido a la resolución antibuitres que el organismo había aprobado 15 días antes. Agradeció al recinto y luego continuó con una revelación, la existencia de negociaciones en 2010 entre Washington y Teherán, desconocidas por todo el mundo, y un pedido al Gobierno de Obama para que no proteja al espía Antonio "Jaime" Stiuso.
El mensaje fue duro, entonces, tal como se había anticipado.

