Gobierno traería de China acuerdos por u$s 2.500 M

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El Gobierno se aseguró ayer la firma de convenios de apertura comercial en China por unos u$s 2.500 millones y la casi seguridad de llegar a un acuerdo en el conflicto por las ventas de aceite de soja a ese mercado, lo que le liberaría al país envíos por casi u$s 4.000 millones. Con este programa de avances en las relaciones comerciales bilaterales, algo deterioradas desde comienzo de año, Cristina de Kirchner se aseguró cierto éxito para el viaje de tres días que mañana emprenderá a Pekín y a Shanghái.

Se confirmaba también que la gira tendrá un lugar para que la Presidente dé una clase en la escuela de cuadros del Partido Comunista Chino, algo que particularmente la entusiasmaba, y a lo que su marido no pudo llegar cuando le tocó a el viajar al país asiático.

Recién ayer por la noche quedaban así cerraros los puntos principales, especialmente los comerciales y económicos, para la visita de Cristina de Kirchner. El vuelo -como adelantó este diario- despegará de Tucumán, donde la Presidente y parte de la comitiva estarán presentes en los festejos del 9 de Julio; inaugurando una ruta aérea para el Tango 01. Hasta la capital de la provincia que gobierna José Alperovich deberán viajar entonces los invitados especiales para acompañar el vuelo presidencial.

Habrá una muy pequeña delegación, donde no más de cuatro ministros estarían presentes (sólo los que tengan algo importante que firmar en Pekín serían de la partida) y casi ningún legislador nacional. Únicamente algún senador oficialista podría subirse a la nave, ya que los diputados tendrían que estar el miércoles 14 de julio en sesión para definir seguramente el destino de la ley de matrimonio de personas del mismo sexo que tanto inquieta al oficialismo. En estas lides estará, por ejemplo, Néstor Kirchner, quien no irá a China. Hay otro motivo para la ausencia del ex presidente: es una persona que realmente sufre de los largos vuelos, y los desagradables recuerdos de las secuelas de su viaje oficial a China cuando era jefe de Estado aún atormentan su memoria.

Cristina de Kirchner llegará el 11 de julio a Pekín, cumpliendo además con el compromiso que suspendió unilateralmente el 25 de enero pasado, cuando la Presidente no quiso viajar a China ante, según la visión oficial, amenaza «destituyente» del vicepresidente Julio César Cleto Cobos en medio del conflicto por el uso de las reservas para pagar vencimientos de deuda externa.

La visita incluirá un encuentro el 13 de julio entre la presidente argentina y su par chino, Hu Jintao. Pero, además, habrá otras tres reuniones con distintos referentes del Gobierno chino y del Partido Comunista gobernantes. Para la Cancillería que maneja Héctor Timerman, estos cuatro encuentros resultarían fundamentales, ya que se cubrirían todos los sectores de poder real del país oriental. Según esta interpretación, y siguiendo recomendaciones de la embajada en Pekín que maneja César Mayoral, lo importante sería establecer relaciones directas con los diferentes departamentos del poder chino, los que no siempre funcionarían de manera aceitada y con la misma información y normas.

Además de la suspensión del viaje de enero pasado, la relación comercial bilateral atravesó por una etapa de tensión, luego de que el Gobierno impuso en 2009 algunas medidas de protección a la producción nacional que afectan la importación desde China.

La Argentina espera que la disputa se termine justo antes de la llegada de la Presidente a China, o que al menos durante la visita presidencial se mencione que la finalización del conflicto está cercana. «Estamos convencidos de que el comercio de aceite de soja va a ir progresivamente normalizándose en los próximos meses», dijo ayer desde Brasil el ministro argentino de Agricultura, Julián Domínguez, uno de los pocos funcionarios que viajarán en el Tango 01.

Ayer habló también sobre el tema el embajador chino en la Argentina, Zeng Gang, dijo que se logrará un acuerdo una vez que los dos países resuelvan los problemas relacionados con las trabas comerciales. «Este conflicto es un problema de dos gobiernos. Primero, por la parte argentina, hay que resolver el problema de poner límites a la importación de los productos chinos; y la parte china, sus medidas restrictivas al aceite de soja», señaló durante una jornada organizada por la cámara de supermercados de origen chino en Buenos Aires.

En 2009, las ventas del complejo sojero argentino representaron 16.199 millones de dólares y las exportaciones de aceite de la oleaginosa a China fueron de alrededor de 1.400 millones de dólares.

En el intercambio bilateral, las manufacturas de origen agrícola y productos primarios constituyen el 70% de las exportaciones argentinas a China (ver más información en pág. 14 de 3a Sección).

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