Gobierno vuelve a la carga por deuda con el Club de París

Edición Impresa

• Los Kirchner dieron luz verde a Amado Boudou para que empiece a negociar, pero siempre sin el FMI

Los Kirchner terminaron ayer de dar luz verde a Amado Boudou para que comience formalmente en los próximos días, las negociaciones con el Club de Paris para regularizar los aproximadamente u$s 6.500 millones que la Argentina le adeuda al grupo de países que integran ese bloque, y que representan a esta altura el único pasivo que mantiene el país en default desde la crisis de 2001. Néstor Kirchner ayer durante un acto en Ezeiza, y antes de viajar a China Cristina de Kirchner, hablaron con el ministro de Economía para avalar este nuevo proceso, pero con la misma orden de siempre: que las negociaciones sean directamente con los estados acreedores y que no intervenga el Fondo Monetario Internacional (FMI) como organismo fiscalizador de la operación.

La última orden no es una novedad. Se trata de lo que siempre sostienen los Kirchner en este proceso, que hasta ahora no resultó positivo precisamente por la insistencia de los estados acreedores de mantenerse bajo la tutela del organismo que maneja Domique Strauss-Kahn. Sin embargo, los Kirchner no aceptan por motivos ideológicos la imposición, ya que consideran que mientras estén en la Casa de Gobierno, las misiones periódicas del FMI en el país son cosa del pasado, inaceptables para la Argentina de hoy. En términos políticos, lo último que tiene en mente el Gobierno es transitar un 2011, año electoral donde los Kirchner se juegan su futuro, con una misión técnica del FMI circulando por despachos oficiales controlando cuentas públicas locales, y recibiendo visitas de economistas y políticos opositores en los hoteles donde se hospeden, y con fotos de la ocasión circulando por los medios.

Dentro del Gobierno reconocen además que si bien los números agregados del país son bastante positivos, el FMI podría concentrarse en la forma en que el INDEC mide la inflación.

Ante el panorama, la posibilidad de la presencia de los hombres del Fondo en la Argentina continúa vedada. La orden entonces para Boudou fue que las negociaciones avancen, incluso que se aceleren, pero que quede en claro que el FMI no puede formar parte del evento.

Los Kirchner igualmente son optimistas ante la posibilidad de que los acreedores acepten negociar con la Argentina sin el organismo financiero como fiscalizador. La teoría oficial habla que estados como los europeos deberían ver con buenos ojos la alternativa que la Argentina pague sus deudas y termine el default. La opinión del ex presidente incluso habla de comenzar las negociaciones con España, país al que se le deben unos u$s 1.100 millones fruto de aquel préstamo que en su momento José María Aznar le hizo a Fernando de la Rúa para que el país no caiga en el default y no devalúe. El propio Néstor Kirchner en persona habló en su momento del tema con José Luis Rodríguez Zapatero, y avanzó, en los días de Felisa Miceli, en un plan de cuotas. Sin embargo, la pertenencia de España al Club de Paris hizo que no se haya podido cerrar un acuerdo entre ambos estados por fuera del organismo. Supone Kirchner que actualmente el Gobierno de Zapatero debería estar interesado en que se le devuelva el dinero, debido a la necesidad de fondos que tendría el estado español en épocas de austeridad ibérica. Siguiendo la tesis de Olivos, luego Zapatero podría convencer a los gobiernos de Francia, Alemania, Gran Bretaña, Holanda e Italia, otros de los acreedores europeos, de las bondades de negociar con el país para liquidar la deuda sin la intervención del Fondo. Más duras deberían ser las negociaciones con Japón, estado también acreedor que prácticamente se mantiene sin diálogo financiero con la Argentina desde el default de 2001 y que no tiene intenciones de discutir con los enviados locales. Los interlocutores,para Japón deberían ser los técnicos del Fondo. El Gobierno tiene más optimismo con respecto a Estados Unidos. Incluso muchos se imaginan a Barack Obama como uno de los impulsores del acuerdo con el Club de Paris sin el FMI.

En el Gobierno reconocen que la importancia de un acuerdo con la entidad financiera internacional es fundamental para atacar uno de los flancos más débiles del modelo económico en la actualidad: la falta de inversión, especialmente en la estructura productiva industrial nacional. Muchas empresas europeas le dejan en claro a los enviados oficiales cada vez que pueden, que necesitan de este acuerdo para poder volver a contar con líneas de créditos subsidiados.

Dejá tu comentario