Roberto Micheletti, titular del Congreso, fue designado presidente, pero el mundo no lo reconoce.
Tegucigalpa - Militares y políticos opositores derrocaron ayer al presidente de honduras, Manuel Zelaya, y lo enviaron al exilio. El golpe de Estado a la vieja usanza designó titular del Ejecutivo al presidente del Congreso, Roberto Micheletti, pero un contundente rechazo internacional ponía en entredicho sus posibilidades de permanecer en el cargo.
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En la madrugada de ayer, las tropas tomaron por asalto la casa presidencial, detuvieron a Zelaya y lo expulsaron a Costa Rica. Horas después estaba previsto que se llevara a cabo una consulta popular en procura de apoyo para una reforma constitucional que le permitiera al Presidente ser reelecto en noviembre, instancia que finalmente no se realizó y que había llenado de tensión el clima político en los últimos días. La semana pasada, Zelaya había destituido al jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, Romeo Vásquez, porque se resistió a llevar a cabo la consulta.
La Corte Suprema avaló el derrocamiento y horas después el Congreso lo convalidó al designar como reemplazo a su titular, quien ordenó el toque de queda por 48 horas. Los golpistas impidieron el funcionamiento de los medios de comunicación y cortaron intermitentemente la emisión de la CNN en español.
El Congreso acusó a Zelaya de «reiteradas violaciones a la Constitución» y designó a Micheletti, «por el tiempo que falte para terminar el período constitucional y que culmina el 27 de enero de 2010».
Zelaya, prácticamente con la misma ropa con la que dormía cuando fue asaltado por una célula militar, habló desde el aeropuerto de San José junto al presidente costarricense Oscar Arias. Ocho de sus ministros, entre ellos la canciller Patricia Rodas, fueron detenidos por los militares, confirmó un funcionario del derrocado gobierno a la AFP.
Zelaya, un político de derecha que asumió en enero de 2006, giró ideológicamente e hizo ingresar a Honduras al ALBA, grupo de países con gobiernos izquierdistas liderado por el venezolano Hugo Chávez, y del que también forman parte Cuba, Nicaragua, Bolivia y Ecuador.
En los últimos días, Zelaya había chocado con el Tribunal Supremo de Justicia, el Electoral, el Congreso, las Fuerzas Armadas y medios de comunicación, que estaban en contra de su proyecto de buscar una reforma constitucional que permitiese su reelección. Las primeras horas de la mañana estuvieron marcadas por los sobrevuelos permanentes de aviones y helicópteros militares, mientras buena parte de la ciudad sufría cortes eléctricos y de comunicaciones. Ello no impidió que centenares de seguidores del Presidente se congregaran frente a la casa presidencial, acordonada por un fuerte dispositivo militar, para exigir el regreso de Zelaya, mientras portaban pancartas donde se leía «militares golpistas». Representantes sociales y sindicales convocaron anoche a una huelga general a partir de hoy en respaldo al Presidente depuesto. Las cámaras empresariales avalaron a Micheletti.
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