El supuesto espionaje masivo de Estados Unidos se convirtió así en un nuevo dolor de cabeza para Merkel. Sucede que cualquier político sabe que una de las cosas más preciadas para los alemanes es su derecho a la privacidad.
Las informaciones se suceden con cuentagotas y con cada detalle los partidos políticos de la oposición se hacen cada vez más fuertes y empiezan a reclamar la comparecencia de la mandataria alemana ante el pertinente órgano de control del Bundestag (Cámara baja), donde el ministro de Interior, Hans-Peter Friedrich, explicará cómo fueron sus conversaciones en su reciente viaje a Washington.
"La señora Merkel juró como canciller evitar daños al pueblo alemán. Y ahora sale a la luz que los derechos básicos de los ciudadanos alemanes han sido violados de forma masiva", declaró el candidato socialdemócrata (SPD), Peer Steinbrück, en una entrevista publicada en el dominical Bild am Sonntag.
Para Steinbrück, principal rival de Merkel en las elecciones generales del 22 de septiembre, la revelación del exagente de los servicios secretos Edward Snowden de que Estados Unidos interceptó medio millón de comunicaciones en Alemania cada mes supone una violación de los derechos de los ciudadanos. "Evitar daños a los alemanes es algo que me imagino de manera diferente", indicó.
Una nueva información dada a conocer hoy por el diario Bild apunta a que los servicios secretos alemanes tenían constancia de lo que estaba haciendo la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) en Alemania e incluso le llegaron a pedir ayuda para resolver secuestros de alemanes en el extranjero, lo que desmonta la coartada en el que se escudó en todo momento el Gobierno alemán.
En la Cancillería andan con pies de plomo. El simple hecho de que se cierna la duda sobre el Gobierno despierta el nerviosismo entre los asesores de Merkel, que intentan por todos los medios evitar nuevos frentes que puedan afectar al resultado en las urnas.
"El Gobierno alemán no puede hablar sobre detalles operativos del trabajo de los servicios secretos alemanes", se limitó a responder el portavoz de Merkel, Steffen Seibert.
Sin embargo, desde la oposición empiezan a afilar los cuchillos. "Estas informaciones han revelado que la supuesta ignorancia de la canciller era hipocresía", declaró el presidente de la fracción parlamentaria del SPD, Thomas Oppermann. "La ignorancia de Merkel es inverosímil", agregó por su parte el líder parlamentario de los Verdes, Volker Beck.
La oposición pretende aprovechar la situación para intentar minar el amplio apoyo electoral que tiene la mandataria germana entre los alemanes.
En el último barómetro político publicado el pasado viernes la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel consiguió un 41% de los votos frente al 26% del SPD.
Mientras tanto, los principales medios de comunicación alemanes, como la publicación Der Spiegel, empiezan a tomar partido. "En el mayor escándalo de espionaje de la historia del país donde salieron a la luz informaciones increíbles, ¿qué hace el Gobierno? primero la canciller calla durante largo tiempo y después no dice nada. Peer Steinbrück tiene razón: Angela Merkel quebrantó su juramento", se podía leer ayer en una columna en la portada de la edición digital de la revista.
Bajo el título de "Merkel deja a los alemanes estacados", el autor se lamenta de la actuación de la canciller y se pregunta a quién se pueden dirigir ahora los alemanes para que vele por ellos.
Ahora habrá que ver si Merkel consigue lidiar con este nuevo temporal y salir victoriosa, como viene siendo costumbre. A fin de cuentas, por mucho que los alemanes aprecien su intimidad, más aprecian sus bolsillos y la canciller sigue siendo a sus ojos la máxima valedora de sus intereses económicos.
| Agencia DPA |


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