Golpea a Brown el pacto con Obama por torturas

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Washington y Londres - Tras el fuerte impacto producido por la revelación de que los gobiernos de Barack Obama y Gordon Brown pactaron no difundir detalles sobre torturas a un prisionero de Guantánamo, el canciller británico, David Miliband, respondió ayer a parlamentarios que el Reino Unido «jamás aprobará, autorizará ni cooperará con la tortura», mientras que la Casa Blanca agradeció a Londres su ayuda para mantener el secreto.
El caso estalló cuando dos jueces del Tribunal Superior de Inglaterra y Gales, al fundamentar un fallo, revelaron que las administraciones de George W. Bush y, recientemente, de Obama habían acordado con el primer ministro británico mantener en reserva los procedimientos utilizados contra el etíope Binyam Mohamed, ex residente en el Reino Unido, quien se encuentra desde 2004 en la prisión de Guantánamo acusado de pertenecer a Al Qaeda. El escándalo pone en entredicho la verdadera voluntad de Obama de revertir las políticas de secretismo aplicadas por su antecesor.
Según explicó Miliband a la Cámara de los Comunes, la revelación de los documentos en contra de los deseos de las autoridades de EE.UU. podría causar «un daño real y significativo a la seguridad nacional y a las relaciones internacionales de este país». «Es información estadounidense y depende de Estados Unidos decidir cuándo publica esos datos», destacó.
Poco después de que Miliband fuera interrogado, la Casa Blanca agradeció en un comunicado a las autoridades de Londres «por continuar protegiendo información de seguridad nacional muy delicada».
El jefe de la diplomacia británica también negó que la Casa Blanca amenazase con «romper» la cooperación en materia de inteligencia con el Reino Unido si los documentos secretos era revelados, como dijeron los jueces John Thomas y David Lloyds en su fallo, en el que ratificaron la necesidad de que la información se mantenga en reserva pero cuestionaron las presiones aceptadas por el Ejecutivo del laborista Gordon Brown.
La revelación conocida el miércoles generó fuerte revuelo en el Reino Unido. Activistas por los derechos humanos acusaron al Gobierno estadounidense de estar «intimidando», y los partidos de la oposición señalaron que el Gobierno en Londres participó en una operación de encubrimiento.
«El Gobierno debe proteger determinadas informaciones delicadas, pero es inaceptable ocultar las circunstancias que rodean la presunta tortura de este individuo», admitió Nick Clegg, líder del Partido Liberal, mientras que el Partido Conservador dijo que la sentencia de la Corte genera «serios interrogantes» e instó al Gobierno laborista a explicar lo sucedido.
Por su parte, el hermano del ex preso, Benhur Mohamed, dijo a Radio 5 de la BBC que Miliband lo «traicionó» y no protegió los derechos humanos del ex prisionero.
Los documentos clasificados detallan cuál fue el tratamiento contra Mohamed, de 31 años, quien manifestó que las agencias de inteligencia británicas fueron cómplices de la tortura. En la resolución, los jueces afirman que las pruebas de supuesta tortura deberían divulgarse al margen de lo «embarazoso que puedan ser políticamente».
Los jueces Thomas y Jones señalan que no tenían «ninguna razón» para vislumbrar que «se produciría una amenaza tan grave como la efectuada por el Gobierno de Estados Unidos de que reconsideraría el compartir información de inteligencia» con el Ejecutivo de Londres si difundían una parte «limitada pero importante» de las pruebas.
Mohamed llegó al Reino Unido en 1994 como refugiado y llegó a trabajar como conserje en Londres hasta 2001, cuando viajó a Afganistán y Pakistán para resolver su adicción a las drogas, según alegan sus abogados.
El etíope fue detenido en 2002 en Pakistán y, según sostiene, fue trasladado por la CIA de EE.UU. a una cárcel de Marruecos, donde asegura que pasó dieciocho meses y padeció torturas.
En 2004, Mohamed fue conducido a Afganistán, país desde el que se lo transfirió a Guantánamo, donde es actualmente el único con derecho a retornar al Reino Unido.
Agencias Reuters, DPA y EFE

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