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González Gil dirige versión local de “Las chicas del calendario”
González Gil: «Cada desnudo (de María Rosa Fugazot, Virginia Lago, Norma Pons, María Valenzuela, Linda Peretz y Rita Terranova; Dora Baret no se desnuda, pese al afiche publicitario) convierte al teatro en una cancha de fútbol».
La versión local, que acaba de estrenarse en el Metropolitan 2 (Av. Corrientes 1343), es la misma que se exhibe en Londres desde hace ya dos temporadas. Dora Baret, María Rosa Fugazot, Virginia Lago, Norma Pons, María Valenzuela, Linda Peretz y Rita Terranova encabezan el elenco. Dirige Manuel González Gil, con quien conversamos.
Periodista: ¿Cómo reacciona el público ante los desnudos?
Manuel González Gil: Los ovaciona y agradece. No les preocupa que estas actrices salgan sin ropas, lo que les importa es que se atrevan. Cada desnudo convierte al teatro en una cancha de fútbol. Hay que ver cómo las aplauden ¡La sala se viene abajo!
Y que sean estas actrices, y no otras, me parece que incide muchísimo en la reacción del público.
P.: Bueno, usted recordará cómo ovacionaron a Nacha Guevara cuando apareció íntegramente desnuda en «El graduado».
M.G.G.: Sí, lo recuerdo. Pero, creo que la gente aplaudía la belleza de un cuerpo que había resistido el paso del tiempo. Yo también dirigí varios desnudos en mi carrera. Por ejemplo, el de Soledad Silveyra en «El cuarto azul». ¡El esfuerzo que nos costó hacerlo! Estuve como tres días montando esa escena, que era muy estética más allá de lo que se jugaba en ella. Pero acá se trata de otra cosa, de los valores éticos de estas mujeres. Son de esas personas, bien de provincia, criadas con bases muy claras y firmes, que de pronto les toca vivir un fenómeno inesperado.
P.: ¿Cómo están distribuidos los roles?
M.G.G.: Las líderes del grupo son María Valenzuela, que interpreta a la más centrada de estas mujeres, y Virginia Lago, que es una líder más loca y pujante, con mucha imaginación. A ella se le ocurre lo de los desnudos. Los calendarios anteriores, con sus fotos de iglesias y de puentes, no habían tenido mucha venta. La última recaudación, que estaba destinada a una sociedad protectora de animales, sólo había llegado a 53 libras y, según ellas, eso no alcanzaba «ni para el yeso de un hámster».
P.: ¿Cómo son las otras mujeres?
M.G.G.: Son todos personajes entrañables. Dora Baret es la presidenta de la Sociedad de mujeres de Yorkshire. Es la más seria, la más estricta, la que se opone a toda esta aventura que para ella no tiene ningún sustento hasta que se da cuenta de lo que provoca este proyecto.
P.: Y termina posando para el almanaque...
M.G.G.: No, de ninguna manera.
P.: Entonces, el afiche de propaganda es muy tramposo...
M.G.G.: Sí. Es tramposo. Pero es igual al que se hizo en Inglaterra.
P.: Sigamos con las actrices.
M.G.G.: Norma Pons es una docente retirada, nadie imagina que vaya a desnudarse. María Rosa Fugazot es la hija rebelde de un vicario, tiene un perfil muy rockero. Linda Peretz es la multimillonaria que juega al golf y Rita Terranova es un ama de casa casi virginal, que es engañada por su marido casi por deporte.
P.: ¿Qué sucedió con las verdaderas protagonistas? ¿Siguieron adelante con este emprendimiento?
M.G.G.: Sí, y cada vez que editan un calendario, baten récords de ventas. Con el del 2010 piensan recaudar más de dos millones de libras, pero desconozco su contenido gráfico. Tengo entendido que en el calendario del 2008, el último que sacaron a la venta, incluyeron sus recetas de cocina favoritas.
P.: En el 2009 se cumplieron diez años de aquel primer calendario.
M.G.G.: y siguen destinando todas sus recaudaciones a la lucha contra la leucemia. Empezaron comprando un sillón para la sala de espera y terminaron construyendo un pabellón de investigación.
P.: Quien no vio «Las chicas del calendario» del cine bien puede sospechar que la obra es una cruza entre «Flores de acero» y «Full Monthy».
M.G.G.: No. Es una pieza muy profunda. El desnudo aparece en la mitad de la obra y da lugar a otros temas más importantes como la amistad, la solidaridad, esos pequeños orgullos y pavoneos que genera la fama y la valentía de estas mujeres de pueblo que ya tienen marcado un rumbo y se atreven a hacer cosas que les abre camino hacia una vida más plena. Le confieso que me gustó mucho más esta versión teatral que la película de Nigel Cole.
P.: ¿Por qué??
M.G.G.: Me parece que una vez que terminan los desnudos, la película pierde todo interés y cae en una meseta de la que ya no despega. En cambio, en la obra, después de los desnudos surgen distintas situaciones y conflictos que a uno lo mantienen totalmente atrapado. Créame, es una obra muy conmovedora.
Entrevista de Patricia Espinosa


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