23 de diciembre 2009 - 00:00

Gran Bretaña apuesta a la defensa propia contra el delito

Londres - ¿Es lícito para un ciudadano honrado revolverse contra un ratero que entra en su casa para desvalijarla? La respuesta es evidente para los conservadores británicos, que de llegar al poder anuncian un polémico cambio en la legislación que aliviará la presión sobre los propietarios y les dará vía libre para enfrentarse a los atracos a mano armada.

El debate lo ha azuzado en el Reino Unido el caso de Munir Hussain, un ciudadano condenado a 30 meses de prisión por haberle pegado a un miembro de una banda de rateros en la cabeza con un palo de críquet. El ladrón había entrado al domicilio por la fuerza y amenazado a la familia a punta de navaja. Circunstancias que no le han ahorrado la condena a Hussain, que le provocó «daños cerebrales» al delincuente.

Hoy por hoy, la legislación exime a los propietarios del procesamiento judicial siempre y cuando hagan un uso razonable de la fuerza. Un umbral borroso e ineficiente que los tories se proponen fijar con nitidez. En palabras de Chris Grayling, responsable del Interior de los conservadores: «Si alguien entra en la casa de uno con un cuchillo y ese uno se defiende y termina matándolo, hay muchos casos en los que no deberá ser procesado. Para que eso suceda, debe quedar claro que ha ido mucho más allá de lo razonable para defenderse».

El debate en torno a los límites de la defensa propia reaparece periódicamente en el Reino Unido. Un país donde los departamentos son menos que las casas y donde son muchas las viviendas en propiedad al albur del ataque de una banda de desaprensivos. Hace cuatro años, por ejemplo, la Asociación de Jefes de Policía recomendó a los ciudadanos que siguieran «sus instintos en el calor del instante» si sufrían una agresión. Pero su advertencia no se ha traducido en una suavización de la legislación por el Gobierno laborista.

Sabedores de que se trata de un asunto popular y de que el crimen es el problema que más preocupa a los ciudadanos, los conservadores proponen ahora un cambio en la legislación. Lo hacen acompañando su propuesta de un catálogo de estadísticas preocupantes sobre el estado de la lucha contra el crimen en el Reino Unido.

Lo más sangrante es el número creciente de delincuentes sexuales o violentos que saldan sus cuentas con la Justicia con una mera advertencia y eluden una pena de prisión. En 2003 eran cerca de 150.000. En 2007, más de 205.000. Es decir, un tercio de quienes cometen delitos violentos y un sexto de quienes cometen un delito sexual.

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