22 de julio 2015 - 00:00

Grave: apoyo a Dilma cae al 7,7%, y el 62,8% pide su destitución

Economía y escándalos, los factores que están hundiendo al Gobierno de Dilma Rousseff, sintetizados en una imagen de la protesta de empleados judiciales que se desarrolló ayer frente al palacio presidencial del Planalto, en Brasilia.
Economía y escándalos, los factores que están hundiendo al Gobierno de Dilma Rousseff, sintetizados en una imagen de la protesta de empleados judiciales que se desarrolló ayer frente al palacio presidencial del Planalto, en Brasilia.
Brasilia - La colosal corrupción en Petrobras y una delicada situación económica que tiende a agravarse derrumbaron a un inquietante 7,7% la aprobación del Gobierno de la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, según un sondeo divulgado ayer. Sin embargo, el dato más alarmante para la mandataria es que un 62,8% de los consultados desea que sea sometida a un juicio político, frente a un 32,1% que se declaró en contra.

La encuesta fue realizada por la firma MDA para la Confederación Nacional de Transporte (CNT, patronal) y dice además que el rechazo a la gestión de la mandataria llegó al 70,9%, mientras que el 20,5% de las personas consultadas califica su gestión de "regular".

La noticia del sondeo provocó brevemente una suba en la Bolsa de San Pablo, aunque después las cotizaciones perdieron fuerza y el mercado terminó el día en baja.

El resultado de esta encuesta reafirma y acentúa la tendencia ya detectada por otras divulgadas en los últimos treinta días.

El pasado 1 de julio, cuando se cumplían seis meses del inicio del segundo mandato de Rousseff, un sondeo del Instituto Ibope situó el apoyo al Gobierno en un 9%, diez días después de que otro de la firma Datafolha lo ubicara en un 10%.

Motivos

En todos los casos, las encuestas identificaron como uno de los factores del malestar el impacto del escándalo en la estatal Petrobras, por el que se investiga a medio centenar de políticos que en su mayoría pertenecen a la base de apoyo a la mandataria.

En esa trama participaron también directivos de varias de las más importantes empresas privadas del país, que eran beneficiadas con contratos amañados en la petrolera y luego repartían parte de sus ganancias con los políticos que amparaban esas ilegalidades.

Según admitió la propia petrolera en sus balances, la vasta red de corrupción tejida alrededor de sus negocios le causó pérdidas equivalentes a unos 2.000 millones de dólares en la última década.

Tanto la encuesta de MDA como las anteriores atribuyeron también el derrumbe de la popularidad de Rousseff a la delicada situación económica del país, que según analistas del mercado financiero y organismos internacionales se agravará en los próximos meses.

Recesión

El Gobierno ya admitió que la economía se contraerá este año un 1,2%, aunque la opinión de los mercados es que el derrumbe será de al menos un 1,7% y podría llegar o incluso superar el 2%.

Otras proyecciones de los analistas sitúan la inflación para este año en un 9,5% y el fantasma del desempleo comenzó a asomar.

Según los últimos datos oficiales, la tasa de desocupación llegó en mayo pasado al 6,7%, frente al 4,8% en que cerró en 2014.

Esa combinación de corrupción y deterioro económico llevó a grupos minoritarios de la oposición a plantear la posibilidad de un juicio político con miras a la destitución de Rousseff, cuyo nuevo mandato aún no llega a sus primeros siete meses y debe concluir el 1 de enero de 2019.

En la encuesta difundida ayer, MDA preguntó sobre el escándalo en Petrobras y dijo que un 69,2% consideró que Rousseff tiene algún grado de culpa, a pesar de que no fue acusada por la Justicia y que no se han presentado pruebas directas en su contra. En ese sentido, un 62,8% de las personas consultadas se mostró a favor de que Rousseff sea sometida a un juicio político, por encima del 58,7% de hace cuatro meses. En tanto, un 32,1% de los consultados se declaró en contra de esa posibilidad.

El acelerado desgaste de Rousseff, quien fue reelegida en octubre del año pasado con un 51% de los votos, comenzó a reflejarse en la amplia y variopinta coalición de nueve partidos que apoya a su Gobierno, algunos de los cuales se plantean la posibilidad de dar un paso al costado y pasar a engrosar la oposición (ver página 15). Esto es particularmente delicado cuando avanzan en el Congreso pedidos de "impeachment".

Agencias EFE, Reuters


y AFP, y Ámbito Financiero

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