Una vez más, el fútbol se vio empañado por la violencia y la agresividad de los barras bravas. Las familias huían del estadio mundialista y escapaban corriendo por el miedo a salir lastimados. La segunda parte entre Godoy Cruz y San Martín de Tucumán se disputó con estruendos y explosiones como cortina de fondo, producto de los violentos incidentes entre hinchas de Godoy Cruz, que buscaban atacar a la parcialidad visitante y los efectivos que lo impedían. En la previa del partido había trascendido que los hinchas locales irían a enfrentarse con los tucumanos y, por eso, los organismos de seguridad catalogaron el encuentro de «alto riesgo» y designaron una gran cantidad de efectivos policiales. Cuando los incidentes se agravaron, las autoridades evacuaron pacíficamente a los seguidores de San Martín. El árbitro Diego Abal decidió suspender el encuentro, porque «no estaban dadas las garantías», mientras los jugadores de Godoy Cruz le solicitaban que aguarde que se calme la situación.
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