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Grecia no debió entrar al euro
Sin embargo, una auditoría llevada a cabo en 2004 por Eurostat, la agencia de estadísticas de la Unión Europea, reveló que en realidad dicho déficit había sido del 3,4% y que el equivalente griego del INDEC había maquillado adecuadamente los datos para poder lograr dicha aprobación.
Revelación
A fines de 2009 se reveló que los datos conocidos hasta entonces respecto de los déficits de los últimos años y del tamaño de la deuda pública también habían sido manipulados y que eran muy superiores a los conocidos hasta entonces. Esta revelación disparó la crisis que se arrastra hasta nuestros días.
Más allá de la manipulación estadística, lo cierto es que al ingresar al euro, Grecia se vio privada de una de las herramientas principales para reducir el déficit fiscal: la devaluación. Por el contrario, la continua revaluación del euro alimentó el crecimiento del desequilibrio de las cuentas públicas. La historia muestra la estrecha asociación entre el aumento en la cotización del euro frente al dólar y el tamaño del déficit en las cuentas públicas griegas.
Por ello, la actual encrucijada que enfrenta la economía griega tiene tanta semejanza con la de la Argentina 2001. Defaultear y devaluar parecen ser la única alternativa. ¿Pero quién asegura que poco después España e Italia no estarán en igual situación que hoy Grecia? Siendo así, el problema griego ya no es un problema de Grecia: es un problema de Europa.

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