De esta manera, el primer ministro griego Alexis Tsipras ignoró ayer el ultimátum de la eurozona para que pida a más tardar el viernes una extensión del programa de ayuda de la UE al país, y anunció que ese día votará las leyes sociales proscritas por ese programa. Según la televisión pública Nerit, Grecia "escribirá una carta a Jeroen Dijsselbloem, el jefe de la zona euro, para pedir una extensión de seis meses del acuerdo de financiación, que podrá tomar la forma de un programa intermedio". Esta cadena y otros medios griegos afirman que "las autoridades griegas se comprometerían durante ese período a abstenerse de cualquier acción unilateral y colaborarían con sus socios europeos e internacionales" para sanear su economía.
Los ministros de Finanzas de la eurozona mantuvieron ayer a Atenas bajo presión para que acepte la prórroga de su programa de rescate financiero, lo que volvió a rechazar Grecia denunciando un "chantaje". "No vamos a aceptar el chantaje psicológico", dijo Tsipras en una intervención ante el Parlamento griego durante la que designó al exministro conservador Prokopis Pavlopoulos candidato a presidente de la República por su partido. Con Europa, dijo Tsipras, "queremos una solución, no una ruptura" y acusó al presidente del eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, de haber "sustituido un texto por otro", "inaceptable para el Gobierno griego" y que "hacía referencia a la prolongación del acuerdo de préstamo (a Grecia) y no de un memorando", el plan de ayuda que gestionan los acreedores del país (BCE, FMI, UE).
El primer ministro griego anunció al mismo tiempo que el Parlamento votará medidas sociales a favor de los griegos a partir del viernes, fecha tope que ha dado la eurozona a Grecia para que solicite una prolongación del programa de ayuda. Estas medidas van en el camino opuesto a lo que exigen los acreedores del país.
Los socios de Atenas pedían al nuevo Gobierno de izquierda dirigido por Tsipras que hiciera el pedido formal de prorrogar el actual programa de rescate, condicionado a numerosas medidas consideradas en Grecia como antisociales. El actual programa termina el 28 de febrero. Grecia no puede financiarse sola en los mercados o si lo hace, las tasas son muy elevadas. Sin la asistencia financiera de sus acreedores, Atenas no podrá beneficiarse de los préstamos de urgencia ELA, acordados al Banco de Grecia y que deben ser aprobados por el Banco Central Europeo, una ayuda vital para sus bancos (el BCE hoy decide si extiende los créditos de emergenica a la banca helena).
Tras el ultimátum del eurogrupo del lunes, Alexis Tsipras pidió un nuevo encuentro a sus colegas del bloque europeo, a quienes recordó que el tema de la eventual extensión del plan de rescate para Atenas es estrictamente "político". Las negociaciones entre Grecia y la UE "no son una cuestión técnica, sino profundamente política", dijo. "La solución del estancamiento no llegará de mano de los tecnócratas, sino de los líderes políticos de Europa", afirmó Tsipras, según informó el diario The Wall Street Journal.
Ayer la Bolsa griega cayó hasta un 4,7% poco después de la apertura. Posteriormente, recuperó el terreno perdido, pero volvió a caer, cerrando con un descenso del 2,45%. Las acciones de los bancos griegos llegaron a bajar hasta un 9,3% durante la sesión, recortando pérdidas sobre el cierre para terminar con una caída del 6,4%.
| Agencia EFE, Reuters, Dpa, AfP y Ansa |

