24 de agosto 2012 - 00:00

Gremios, el “azote” de Cristina

José Manuel de la Sota sufrió ayer lo que Daniel Scioli y Mauricio Macri padecieron en el pasado reciente y, seguramente, seguirán padeciendo: la embestida de los gremios que operan como azote de Cristina de Kirchner para disciplinar a los caciques rebeldes.

El jefe de Gobierno porteño sufrió, durante días, el boicot de los «metrodelegados» que paralizaron el subte. Uno de los cabecillas de ese sindicato es «Beto» Pianelli, ligado a Hugo Yasky en la CTA pro Cristina, y estuvo on line con funcionarios K durante el conflicto.

A Scioli lo martirizaron los docentes, primero por la demora en el pago del aguinaldo y ahora lo acechan por el cambio de conducción en la cartera de Educación. Roberto Baradel, de SUTEBA, es el ariete en esa maniobra y se convertirá, de ahora en más, en un tormento para el gobernador.

El azar tiene formas curiosas. El cordobés abrió ayer su despacho a Macri en medio de un paro general en la provincia en repudio a reformas en el régimen previsional (ver nota en pág. 13). Es justo esa cuestión la que dinamitó la relación entre De la Sota y Cristina de Kirchner por las demandas de la provincia sobre fondos para la caja jubilatoria de Córdoba.

Ayer, al margen del paro, la protesta gremial terminó en una batalla campal con heridos, balas de goma y el centro cordobés.

El azote opera del mismo modo en todos los casos. Los gremios, incentivados por la Casa Rosada o ligados a ella, embisten contra los díscolos con la pretensión peregrina de desvicular su accionar de lo que dictamina la Presidente.

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