La empresa, que factura unos u$s 1.700 millones al año, es una de las que lideraron el auge de soja que revolucionó el agro en la Argentina en el nuevo milenio, transformando a la oleaginosa en el principal cultivo del país y a la nación en el mayor exportador mundial de su aceite y harina derivados.
A lo largo de su campaña, Macri afirmó que eliminaría los actuales impuestos y límites a las exportaciones de maíz y trigo y que recortaría el tributo del 35% sobre los embarques de soja, en respuesta a reclamos que los productores sostienen desde hace años.
"Mercados más abiertos van a alentar inversiones en el corto plazo en Los Grobo. Nosotros con inversión propia, pero también atrayendo a capitales del exterior", señaló Grobocopatel.
Según el empresario, como consecuencia de las políticas kirchneristas, en los últimos tres años su firma redujo en más del 50% la superficie agrícola que gestiona en Argentina, a 50.000 hectáreas, y diversificó sus actividades hacia la biotecnología y servicios de logística y financieros. Los Grobo -una de las empresas agrícolas más importantes de Argentina- tiene también negocios en Brasil y Uruguay.
"El mundo demanda cada vez más alimentos y hay una oportunidad muy grande de ingresar a los mercados internacionales. Con este contexto y estos fundamentos, este proceso debería tener a Los Grobo como un protagonista importante", señaló Grobocopatel.
En la campaña 2014/15 Argentina -que es el cuarto exportador mundial de maíz y un proveedor global clave de trigo- produjo un más de 100 millones de toneladas de granos. Según el principal asesor agropecuario de Macri, al final de su mandato en 2019 la cifra subiría a 130 millones de toneladas.
| Agencia Reuters |


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