10 de octubre 2011 - 00:00

Guns N’Roses: ni el perfume de los buenos viejos tiempos

Axl Rose, el único integrante de la formación original, se complicó en los falsetes y perdió calidad en el grito. Sólo cumplió la pirotecnia del estadio.
Axl Rose, el único integrante de la formación original, se complicó en los falsetes y perdió calidad en el grito. Sólo cumplió la pirotecnia del estadio.
Actuación de Guns NRoses. Con Axl Rose (voz, teclado), DJ Ashba (guitarra), Dizzy Reed (teclados), Tommy Stinson (bajo), Chris Pitman (teclado), Richard Fortus (guitarra), Frank Ferrer (batería) y Ron «Bumblefoot» Thal (guitarra). (Estadio Ènico de La Plata, 8 de octubre; repite en Rosario -10/10- y Córdoba -12/10-).

Desde los laterales, en todo el anillo, el color naranja y el reiterado nombre del gobernador de la provincia recuerda que estamos en un estadio del que Daniel Scioli se siente orgulloso. Sobre una de las cabeceras, un escenario de apariencia sencilla espera -después de escuchar a Utopians, La Mancha de Rolando y El Bordo- el ingreso de esta nueva versión de Guns NRoses que sólo conserva a su cantante Axl Rose y dejó muy atrás aquellos tiempos en que la dupla de liderazgo era compartida con el guitarrista Slash.

Las predicciones -y no sólo las climatológicas, con lloviznas durante buena parte del fin de semana largo- anunciaban lo peor respecto de las ya conocidas actitudes despóticas de Rose. En Chile y en Brasil había hecho esperar durante varias horas a sus fans y todo hacía suponer que La Plata no sería la excepción. Sin embargo, los 35 minutos de retraso -para un show anunciado a las 22.30- parecieron un ejemplo de puntualidad británica para este músico al que el público le sigue perdonando sus reiteradas faltas.

El último disco de Guns es «Chinese Democracy», de 2008. Ese material pero, sobre todo, una larga lista de temas conocidos de la historia del grupo, fueron el eje por el que circuló un muy largo concierto que se extendió hasta bien entrado el domingo, con agua cayendo del cielo casi permanentemente, y con algunas resbaladas producto de la humedad sobre el escenario. Un Mao Tse Tung y una mano derecha inflables fueron el marco para un escenario que tuvo también sus pantallas laterales y algunas imágenes de led repartidas en su interior.

Claro que el mayor «elemento escenográfico especial» consistió en la insistente presencia de fuego y de explosiones que, al parecer, divierten a Axl pero que, de tan repetidas, terminan perdiendo su efecto sorpresa. Hubo algunos problemas en el sonido, especialmente durante los primeros temas, que dejaron la voz en un lejano segundo plano. Pero lejos de intimidarse, con menos agilidad que en tiempos más gloriosos, el cantante desparramó temas nuevos y otros muy conocidos y clásicos de su repertorio.

Hubo unos cuantos títulos de «Chinese...», pero el mayor entusiasmo del público -que llegó en una cantidad aceptable a La Plata- estuvo en clásicos como «Welcome to the Jungle», «Its so Easy», «Mr. Brownstone», «Rocket Queen», «You Could Be Mine», «Estranged», «Paradise City» o «Sweet Child of Mine». No faltaron «covers» como «Live and Let Die» de Paul McCartney, «Knockin on Heavens Door» de Bob Dylan y «Riff Raff» de AC/DC. Varios de los integrantes de la banda -Reed, Bumblefoot, Fortus, DJ Ashba- tuvieron sus solos, más pirotécnicos que interesantes musicalmente. Y el propio líder se sentó al piano para acompañarse en «November Rain».

A esta altura, Guns NRoses no parece poder superar sus tiempos de mayor significación. La voz de Axl se complica en los falsetes y pierde calidad en el grito. Muchas de las canciones cumplen con su efectista cometido. Y el conjunto de músicos -con muchas guitarras en su formación- suena con la solvencia de los muchos shows realizados. Es ahí donde la fórmula cierra para gente que rememora un pasado más o menos inmediato, aunque todo huela un poco a naftalina.

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