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Habrá derecho de admisión “contra los oportunistas”
Hugo Moyano deberá confiar en su propia capacidad de movilización, luego de las bajas de sectores opositores que planeaban acompañarlo a la plaza.
El paro nacional quedará acotado al sindicato de camioneros y a otras organizaciones gremiales, como la de los rurales de Gerónimo Venegas (UATRE), así como algunas del sector portuario. Si bien no irá a la plaza, la CTA de Micheli dijo que acompañará el paro y que hará movilizaciones en el interior. El dirigente maneja uno de los gremios estatales (ATE). No habrá huelga en el transporte público (colectivos y subtes), ni en el sector bancario, ni en los comercios.
Eduardo Buzzi, jefe de la Federación Agraria, confirmó su respaldo a la protesta del camionero, pero dijo que no será parte de la movilización. La organización que encabeza «no puede ir a un lugar donde no ha participado de la discusión», explicó el ruralista.
Tras una reunión en la CGT con los sindicatos que lo respaldan, Moyano mandó a redactar un comunicado para refutar las acusaciones de «golpistas» de parte de sectores del oficialismo y de paso buscó despegarse de algunos respaldos. «Los argentinos no deben dejarse confundir por las adhesiones mediáticas de quienes jamás se han preocupado por los derechos de los trabajadores. Son reacciones oportunistas y desesperadas de sectores que no son una opción política real en nuestro país», señala el texto.
De este modo, puso distancia de algunos apoyos políticos como los del jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, así como sectoriales de entidades del agro. También, de Cecilia Pando, portavoz de un sector de las Fuerzas Armadas.
El camionero irá entonces a la Plaza de Mayo con un puñado de sindicatos que, afirman en su entorno, lograrán llenarla aunque no con la pasividad que suponían en un principio. En el encuentro de ayer calcularon que habrá entre 150 mil y 200 mil personas, en su mayoría pertenecientes a columnas de camioneros, bancarios, ferroviarios, portuarios, aeronáuticos, textiles, trabajadores del calzado y municipales.
Desde el Gobierno y los sectores rivales de Moyano en la CGT celebraron las bajas obligadas a la marcha, uno de los objetivos planteados desde que se dio a conocer la convocatoria. Gerardo Martínez, líder de los trabajadores de la construcción (UOCRA) y referente de los «independientes» de la central obrera, criticó con dureza la marcha por entender que tendrá «una motivación política» y no sindical. Incluso, le atribuyó una «actitud destituyente».
En cambio, ayer continuó el silencio del metalúrgico Antonio Caló. El hasta ahora único competidor de Moyano para la interna de la CGT eligió no pronunciarse respecto de la marcha. Este diario pudo saber que Caló se hartó de las dilaciones de la oposición a Moyano al no ungirlo como futuro jefe de la central. También se sintió dolido por las críticas que semanas atrás le dedicó Cristina de Kirchner a la UOM durante un paro, y por no haber sido convocado a una reunión que se llevó a cabo el viernes pasado en la quinta de Olivos.
Incluso, en su entorno hicieron saber que el metalúrgico analizaba bajar su candidatura. De hecho, comentaron que Caló no quiso hablar sobre las protestas de Moyano por estar de acuerdo con los motivos de la movilización a la Plaza de Mayo. La posible salida de escena del líder de la UOM obligaría a la oposición al camionero a replantear su estrategia.
El plan opositor recién se definirá una vez que el Ministerio de Trabajo resuelva la impugnación presentada por los «gordos» de los grandes gremios de servicios. De uno y otro sector dijeron tener la certeza de que el Gobierno fallará en contra de Moyano, y que de ese modo quedará suspendido el Congreso de renovación de autoridades de la CGT convocado para el 12 de julio, en Ferro.
El Ejecutivo deslizó apenas esa señal. Por lo demás, mantuvo la incertidumbre respecto del momento en que anunciará un cambio en Ganancias, una de las banderas de la marcha de Moyano, pero que comparten sus rivales sindicales.


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