Este ingeniero venezolano, que obtuvo su master en el MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) con especialización en economía, participó en los virajes que llevaron a Ecuador, El Salvador, Montenegro, Kosovo, Lituania, Latvia y Estonia hacia la dolarización. Fiel defensor de este modelo monetario, sostuvo que "en el mundo vamos hacia pocas monedas en los próximos 20 años. Robert Mundell, premio Nobel de Economía y padre del euro, dice que en 2030 van a existir en el mundo menos de 10 monedas. Garantizo que entre esas 10 no va a estar el peso argentino".
De paso por Buenos Aires, donde participó en la South American Business Forum organizado por el ITBA (Instituto Tecnológico de Buenos Aires), dialogó ayer con este diario también sobre la convertibilidad, los controles cambiarios (que denominó como una "tragedia") y la privatización de YPF.
Periodista: Usted es un estudioso de las uniones monetarias, procesos de dolarización y cajas de conversión, por lo que conoce bien la Argentina.
José Luis Cordeiro: Sí, además trabajé con Domingo Cavallo en Ecuador. Lo conozco de ahí, que fue cuando se decidió la dolarización por la que yo estaba a favor, mientras que él proponía la convertibilidad. Sigo pensando que es lo que tiene que hacer la Argentina. Ya los billetes de $ 100 no sirven para nada. Trabajé en la dolarización en Ecuador, El Salvador, Montenegro, Kosovo, Lituania, Latvia y Estonia. Es por eso que conozco a profundidad, y es lo que tiene que hacer la Argentina.
P.: ¿Se hubiera podido implementar a fines de la convertibilidad?
J.L.C.: Se puede hacer en cualquier momento. Lo implementó Kosovo en medio de una guerra; lo hizo Montenegro, que no tenía ni un solo dólar; lo han hecho los países bálticos; Ecuador, que tuvo una hiperinflación. Los tiempos de estabilidad económica en la Argentina fueron en el siglo XIX, cuando existía la convertibilidad que se perdió en el inicio del siglo XX. Ésos fueron los mejores años. La Argentina en 1910 era una de las 10 principales potencias del mundo y ahora es un país fracasado. Es uno de los pocos países que lleva 100 años de estancamiento. Es doloroso.
P.: Pero con una dolarización cada país pierde la posibilidad de hacer política monetaria.
J.L.C.: Gracias a Dios. ¿Confía uno en las personas que están en el Banco Central? No pondría la política monetaria en manos del Gobierno. Se puede poner mucho peor en la Argentina porque, por ejemplo, en el caso de Venezuela es ilegal publicar la tasa de cambio del mercado paralelo, bajo pena de cárcel.
P.: Y por eso le dicen "lechuga verde".
J.L.C.: Ahora ya se cambió. Como hay más inflación, le dicen el aguacate, porque es más caro que la lechuga. Todas las páginas en internet que difunden el tipo de cambio paralelo fueron bloqueadas por el Gobierno.
P.: Como venezolano, ¿cree que la Argentina puede llegar a la brecha cambiaria que existe allá?
J.L.C.: Es que Venezuela y la Argentina tienen, lastimosamente, muchas cosas en común en cosas malas. Perón se murió hace 40 años y el peronismo sigue vivo. Ahora que Chávez murió, el chavismo va a seguir vivo sin él también. Eso no es bueno para nuestros países. Las políticas populistas no llevan a ningún lado bueno.
P.: Pero en la Argentina mejoraron los indicadores sociales, más allá de la manipulación del INDEC. Hasta la CEPAL lo reconoce.
J.L.C.: Es que las estadísticas aquí son muy manejadas. Es preocupante que el Gobierno mienta en la inflación.
P.: Dijo que en Ecuador, Cavallo defendía la caja de conversión y usted la dolarización.
J.L.C.: Sí, porque para qué vas a defender algo igual al dólar, cuando directamente se puede tener el dólar. Con la dolarización se elimina el riesgo cambiario. No se sabe cuál va a ser el tipo de cambio en 6 meses, por ejemplo. La dolarización da estabilidad.
P.: Pero implica un grado menos de autonomía que la convertibilidad.
J.L.C.: Pero mejor que sea así. Si yo le pregunto a todos los argentinos que elijan su moneda, ¿cuántos elegirían el peso? En el mercado uno tiene que poder elegir. La propiedad privada más importante que existe, especialmente para los más pobres, es su salario. Y si no vale nada y es controlado por un Gobierno y economistas politizados, pues destruyen el poder adquisitivo.
P.: Le daríamos así la decisión a Ben Bernanke, entonces, de nuestro futuro. También tiene sus dificultades de sacar las políticas de estímulo.
J.L.C.: De nuevo, gracias a Dios. Esto del cepo, por ejemplo, es una tragedia.
P.: ¿Cómo se puede solucionar la avidez por dólares, tanto en la Argentina como Venezuela?
J.L.C.: Cambiando el dólar. En el mundo vamos hacia pocas monedas en los próximos 20 años. Robert Mundell, premio Nobel de Economía y padre del euro, dice que en 2030 van a existir en el mundo menos de 10 monedas. Garantizo que entre esas 10, no va a estar el peso argentino. Éstas son las tendencias mundiales.
P.: Pero el euro también tiene sus dificultades.
J.L.C.: Pero no es por el euro en sí. Estados Unidos tiene una unión monetaria y cuando un estado o ciudad quiebra, lo hace, pero no se devalúa. Tal como ocurrió con Detroit.
P.: Usted participó en privatizaciones de varias petroleras. Evalúa que la de YPF no fue de las mejores, ¿no?
J.L.C.: Sí, muchas no fueron bien hechas. Si se busca consuelo de tontos, Rusia hizo un proceso terrible en la que se repartieron entre amigos del Gobierno. Pero de todas maneras las respuesta no es que el Estado se encargue de la economía, sino el sector privado.
| Entrevista de María Iglesia |


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