"Es el primer fósil de un mosquito todavía lleno de sangre que ha visto jamás la luz", afirmó Dale Greenwalt, un bioquímico retirado que trabaja en el Museo de Historia Natural de Washington y principal autor de este descubrimiento, publicado en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias (PNAS).
Instrumentos de última generación permitieron detectar los rastros de hierro en el abdomen del mosquito, pero de dónde proviene la sangre de la que se alimentó es un misterio, puesto que no se puede extraer ADN de un fósil tan viejo.
El fósil más antiguo de un mosquito se remonta a 95 millones de años, en una época en que los dinosaurios, desaparecidos hace 65 millones, se encontraban todavía sobre el planeta, pero no contenía sangre, precisó Greenwalt.
Aunque hay 14 mil especies de insectos que se alimentan de sangre, entre ellos las garrapatas, las pulgas y los mosquitos, no se han descubierto casi fósiles que sirvan de testimonio sobre esta forma de alimentación en la historia de la evolución.
Sólo cuatro especies fosilizadas han sido descubiertas, entre ellas los parásitos de la enfermedad del sueño (el trypanosoma) y de la malaria (el plasmodium) que indican que estos insectos se alimentan de sangre.
| Agencia afp |


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