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Hasta el candidato reformista respalda el programa atómico
Mir Husein Musavi, líder del ala reformista del régimen iraní. Promete un acercamiento a la comunidad internacional, pero sin resignar el enriquecimiento de uranio.
Entre otras cosas, a Musavi se le atribuye que Irán no haya caído en la desgracia económica durante los ocho intensos años de guerra con Irak. «El extremismo nos ha hecho mucho daño», dijo el lunes en Teherán el político reformista, durante la primera rueda de prensa que ofreció para presentar la plataforma de su campaña. Desde que lanzó su candidatura hace varias semanas Musavi ha dejado claro que su manera de gobernar será diferente a la de Ahmadineyad. «Tenemos que trabajar activamente para ganarnos la confianza internacional», aseguró, añadiendo que no cierra la posibilidad de negociar con el presidente esta-dounidense, Barack Obama.
El líder de la Casa Blanca dijo el lunes en Turquía que Teherán tenía la posibilidad de elegir entre su programa nuclear y un futuro mejor. En este sentido, Musavi anunció su intención de negociar con Washington si esto «no requiere pagar un alto costo», que no es otra cosa que suspender el programa nuclear.
«Es nuestro derecho», aseguró Musavi al ser preguntado sobre este asunto. Tanto EE.UU. como la UE aseguran que el programa nuclear iraní tiene como fin desarrollar armas atómicas, una afirmación que el Gobierno iraní niega.
«No podemos dar vuelta atrás, porque las consecuencias serían bastante serias. El derecho a tener tecnología es diferente a desviar ese programa hacia la construcción de armas», aseguró Musavi sin hacer ningún gesto, aunque también prometió que rectificaría los errores del actual Ejecutivo en el campo económico y establecería un sistema de información mucho más plural. La televisión pública está ahora bajo el control del líder de la revolución, el ayatolá Alí Jamenei.
Al ser preguntado por el Holocausto, el ex primer ministro también se desmarcó de Ahmadineyad y condenó lo sucedido. Pero denunció que mientras Occidente hablaba del Holocausto, se quedaba silencioso sobre la matanza de Gaza.


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