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Hermana de Fidel Castro revela que espió para la CIA
Juanita Castro
A sus 76 años, y desde hace 45 asentada en Miami, la quinta de los siete hermanos Castro Ruz destapó el domingo a la noche en una cadena de televisión el «gran secreto» que asegura no conocían ni sus famosos hermanos: que fue colaboradora de la CIA durante los tres años previos a abandonar la isla.
«Ellos (la CIA) querían hablar conmigo porque tenían cosas interesantes que decirme y cosas interesantes que pedirme, que si yo estaba dispuesta a correr ese riesgo, que si estaba dispuesta a oírlos a ellos; yo me quedé medio shockeada, pero de todas maneras les dije que sí», relató Juanita Castro.
Su confesión centra las más de 400 páginas de sus memorias «Fidel y Raúl, mis hermanos. La historia secreta», que salió ayer a la venta, prologado por el escritor cubano disidente Carlos Alberto Montaner.
Para mantener la tensión, la cadena de Miami Canal 23 emitió la noche sólo el primero de varios bloques en los que durante las próximas semanas Juanita Castro continuará desgranando su historia.
Sin embargo, el diario El Nuevo Herald se hizo ayer con uno de los primeros ejemplares publicados simultáneamente en Estados Unidos, México y España, y reveló uno de los datos más relevantes: que la agente «Donna», nombre clave de Juanita Castro para la CIA, fue reclutada a través de la esposa del entonces embajador de Brasil en La Habana, Vasco Leitao Da Cunha, posteriormente canciller de su país.
Y que su enlace con la CIA era el agente «Enrique», nombre bajo el cual se ocultaba la identidad de Tony Sforza, una «pieza clave», dice, de la Operación Mangosta, las actividades de sabotaje económico encubiertas de la inteligencia norteamericana en Cuba impulsadas tras el fracaso del ataque de Bahía Cochinos (Playa Girón) en 1961 y que desembocaron en la Crisis de los Misiles un año más tarde.
Intermediaria
Precisamente, el diario destaca que Juanita afirma que antes de la crisis que puso al mundo al borde de una guerra nuclear, le pasó información a la CIA a través de la esposa del embajador brasileño, Virginia Leitao da Cunha, de que «los cohetes soviéticos estaban siendo instalados en Cuba y que cada vez había más personal ruso en la isla».
El primer contacto con la agencia de inteligencia tuvo lugar en el Hotel Camino Real de Ciudad México, adonde Juanita Castro viajó con la excusa de visitar a su hermana Enma, continúa El Nuevo Herald.
Según sus memorias, Juanita Castro puso como condición a su colaboración el «no participar en ninguna tarea conspirativa dirigida a la liquidación física de sus hermanos».
Su primera misión no tardó en llegar: el transporte de cargamentos de latas en conserva con mensajes y dinero para agentes de la CIA en Cuba, asevera el rotativo citando el libro.
La hermana de los Castro se contactaba con la CIA a través de mensajes en clave por una radio de onda corta para los cuales Juanita escogió las melodías «Fascinación», de Marchetti, y la obertura de «Madame Butterfly» de Puccini.
En la víspera, Juanita había asegurado que colaboró con la CIA «a costa de su propia vida para salvar la de sus compatriotas».
Basándose en el libro, cuya puesta a la venta estuvo precedida por estrictas medidas de seguridad para que no se filtrara ningún detalle, el periódico indica que la CIA decidió sacar a Juanita de Cuba después de que Virginia Leitao les enviara una carta y cuando el hoy presidente cubano, Raúl Castro, visitó a su hermana para informarle que había un expediente en su contra por «actividades contrarrevolucionarias».
«La última vez que hablé con mi hermano Raúl fue el 18 de junio de 1964, el día anterior a marcharme. Fue la última vez que hablé y que lo vi personalmente», explicó.
Agencia DPA


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