Clinton estuvo apenas 90 minutos en la ceremonia en Ground Zero (Zona Cero) y saludó a algunos familiares de víctimas de los mortales atentados perpetrados hace 15 años.
"Durante la ceremonia sintió un agobio de calor y se retiró al apartamento de su hija (Chelsea), y se está sintiendo mucho mejor", había indicado su equipo de campaña en un comunicado luego de que la exsecretaria de Estado debiera abandonar la ceremonia.
Sin embargo, durante la tarde la aspirante tuvo un chequeo médico cuando regresó a su casa en Chappaqua, Nueva York, y su médica, Lisa Bardack, informó que el viernes pasado se le había diagnosticado una neumonía. "Tomó antibióticos y se le aconsejó descansar y modificar su agenda. En el evento de esta mañana, se deshidrató, dijo.
Si bien varios medios mostraron a la candidata demócrata dejar el acto saludando gente, horas después del suceso comenzó a circular en la prensa estadounidense y las redes sociales un video en el que se ve a la exprimera dama esperando la llegada de su auto sostenida del brazo de un asistente para luego desvanecerse al intentar ingresar al vehículo.
La situación en la calurosa mañana en Nueva York se produjo a menos de 60 días de la elección presidencial del 8 de noviembre y en momentos de una intensa campaña frente a Trump.
Pocas horas después, Clinton sonrió y posó para las fotos junto a una niña mientras salía de la casa de su hija. "Me siento muy bien, es un hermoso día en Nueva York", declaró.
Este episodio puede echar más leña al fuego de sus críticos que afirman que la aspirante demócrata, de 68 años, tiene serios problemas de salud.
La semana pasada, tosió varias veces mientras pronunciaba un discurso en Clevenlad y su voz en reiteradas ocasiones se escuchó como un susurro, algo que ayer la doctora Bardack adjudicó a las alergias que padece. Y durante la campaña ha trastabillado en sucesivas oportunidades o dejado libre su agenda durante los fines de semana para descansar.
Esos hechos siempre fueron utilizados por Trump para destacar la debilidad de Clinton. "Creo que ambos candidatos, la deshonesta Hillary y yo, debemos publicar historiales médicos detallados. ¡Yo no tengo ningún problema en hacerlo! ¿Hillary?", escribió a fines de agosto en su cuenta de Twitter.
Los republicanos y sitios ultraconservadores han agitado desde que la exsecretaria de Estado se alzó con la nominación demócrata, el fantasma de una enfermedad grave, recordando frecuentemente la conmoción cerebral que padeció en 2012 y que le provocó un coágulo junto a la oreja derecha en una vena entre el cráneo y el cerebro, por el cual debió estar internada una semana mientras era la jefa de la diplomacia estadounidense.
Incluso el exalcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, suele hablar constantemente de "la enfermedad de Hillary Clinton".
Clinton siempre desestimó las "teorías conspirativas" sobre su salud, mencionando un informe detallado de su médico que declara que está en buenas condiciones para servir como presidenta.
El incidente sin duda tendrá consecuencias en la contienda por las presidenciales de Estados Unidos, con su rival insistiendo en que no es apta por temperamento ni físicamente para ser presidenta, en momentos en que ambos se alternan el liderazgo en las encuestas de intención de voto.
"La campaña de Clinton va a tener que ser completamente franca sobre su salud", consideró ayer Bud Jackson, un estratega demócrata de Virginia. "No sería un mal movimiento" si sus asesores liberaran más información en un momento crucial de la carrera por la Casa Blanca, sugirió.
| Agencias AFP, EFE, Reuters, ANSA y DPA, y Ámbito Financiero |


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