Estuvo ayer varias horas en la comunidad Pu Lof en Resistencia, donde se vio por última vez al joven artesano.
Decidido a mostrarse mucho más activo que su antecesor y urgido de obtener resultados antes que finalicen los sesenta días durante los que lo subrogará en esta causa, el juez federal Gustavo Lleral estuvo ayer durante varias horas, en la Pu Lof en Resistencia de Cushamen para observar el lugar y conocer a la comunidad mapuche que vive en ese territorio. El sitio es el último en el que -según relataron varios testigos- fue visto Santiago Maldonado, el 1 de agosto, en el marco de un operativo de la Gendarmería para desalojar la Ruta 40.
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Lleral llegó a la zona temprano por la mañana y recorrió el territorio que ocupan los mapuches y por el que vienen efectuando reclamos ante las autoridades. El magistrado se hizo presente con la intención de llevar a cabo un acercamiento con los habitantes del predio y establecer un vínculo que le permita agilizar los resultados de la investigación. "Tuvo la mejor de las actitudes con la finalidad de cambiar la imagen que dejó (Guido) Otranto durante el período que instruyó la causa y para ver si se puede encarrilar mejor la búsqueda de Santiago", afirmaron referentes del grupo liderado por el lonko Facundo Jones Huala, quien actualmente permanece detenido a la espera de su extradición a Chile, quien lo reclama para su juzgamiento.
El juez ingresó junto a dos de sus secretarios a la guardia de la comunidad y mantuvo diálogo ameno con Andrea Millañanco y con otros integrantes del grupo aborígen. "Lo hicieron todos a la vera de un fogón, ellos lo recibieron a cara descubierta, en una clara señal de confianza", relató una fuente judicial. Allí se presume que Maldonado pudo haber pasado la noche de 31 de julio, previa al día en el que varios testigos afirman haberlo visto cuando era perseguido por un grupo de Gendarmes.
Durante la visita, el magistrado le tomó declaración a dos de los miembros de la comunidad, de manera reservada. "Se trata de una mujer y un hombre de alrededor de 25 años, cuyas identidades no fueron informadas, y que ofrecieron su testimonio de a uno, sólo ante el juez y los secretarios, en el interior de la camioneta en la que los funcionarios llegaron hasta el lugar", informaron desde el juzgado.
A última hora de ayer se especulaba con la posibilidad de que Resistencia Cushamen emita un comunicado donde expresaría su postura respecto a esta nueva etapa de la investigación.
Lleral, titular del Juzgado Nº 2 de Rawson, se trasladó a Esquel hace una semana para hacerse cargo del caso Maldonado. Luego de hacerse cargo de un proceso que durante casi dos meses en manos de Otranto dejó múltiples cuestionamientos e interrogantes, el magistrado evita cometer los mismos errores y procura darle eficacia a cada uno de sus movimientos.
Sin suministrar ningún dato que pueda entorpecer la causa por habeas corpus y luego de leer exhaustivamente buena parte del expediente de 18 cuerpos que recibió de su antecesor, Lleral afirmó que "nada será descartado en la investigación". En otro orden de cosas, fue prudente al establecer posibles líneas investigativas y no desestimó que la Gendarmería pueda tener alguna responsabilidad en la desaparición de Maldonado, aunque tampoco la señaló como la única hipótesis.
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