Hiperliquidez: mantienen bancos $ 13.500 M sin prestar

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La hiperliquidez de los bancos llegó a uno de sus puntos más altos a fines de la semana pasada. Las entidades mantenían depositada en el Banco Central, bajo la figura de pases pasivos, la impresionante cifra de $ 13.500 millones. La consecuencia de semejante stock de pesos sin aplicación es la falta de estímulo casi total para salir a captar depósitos, lo que mantiene las tasas de interés por el piso.
La tasa de plazos fijos para inversores mayoristas (Badlar) se mantiene en sólo el 12%, y la semana pasada incluso llegó a ubicarse por debajo de este nivel. También la tasa al público se derrumbó: pasó de más del 20% a principios de enero a sólo el 13% en la actualidad. En consecuencia, los bancos prefieren pagar más a un pequeño depositante que a una gran empresa o a un fondo de inversiones, sencillamente porque no tiene planes para aplicar la plata.
Las últimas cifras divulgadas por el Banco Central sobre el comportamiento del sistema financiero no deja demasiado margen para las dudas: en lo que va de 2009 (al menos hasta el 6 de febrero, última fecha publicada), los plazos fijos del sector privado habían subido el 7,8%, pero el crédito a empresas y a individuos cayó el 0,6%. Está a la vista que el sistema financiero prefiere asegurarse la liquidez y manejarse con extrema cautela, sin asumir riesgos en un contexto de crisis global y de brusca disminución de la actividad local. De hecho, comienzan a advertirse síntomas inequívocos de aumento de la morosidad de las carteras crediticias, desde niveles mínimos en términos históricos inferiores al 4%.
Los bancos perciben menos del 10% anual en pesos por el dinero que mantienen en las cuentas del Central. Pero podrían darle otro destino, por ejemplo, préstamos personales a tasas que superan el 35%. Sin embargo, estas líneas, que llegaron a ser un verdadero boom en los últimos años, con incrementos interanuales superiores al 70%, ahora presentan un aumento de apenas el 23,6% frente al stock que había hace un año.
Altos funcionarios del Banco Central prefieren darle otra lectura al fenómeno de la baja de la tasa de interés: «Un aspecto fundamental es que se redujo la expectativa devaluatoria. La encuesta que divulgamos mensualmente muestra que los consultores esperan un dólar a fin de año de $ 3,90. Y el contrato de dólar futuro en el exterior cayó de niveles de $ 6 a sólo $ 4,50 para fin de 2009. Como se espera un comportamiento más estable del dólar, también aflojaron las tasas en pesos».
Sin embargo, en la autoridad monetaria reconocen que la caída tan fuerte registrada en las últimas semanas sería transitoria. El motivo es que a fin de febrero finaliza el período trimestral que se había estipulado para cumplir con los requisitos de liquidez. Y como ya en diciembre y enero los bancos estuvieron muy líquidos, el cumplimiento en febrero resulta por demás cómodo.
Pero esto cambiaría en marzo, cuando arranque un nuevo período de cumplimiento de las normativas relacionadas con las posiciones de liquidez. Para ese momento se espera un repunte (muy paulatino) de las tasas en pesos. Esto siempre y cuando no se produzca alguna sorpresa que genere salida de depósitos y la consiguiente fuga de capitales. Este fue un fenómeno repetido el año pasado, cuando se fueron del país u$s 23.000 millones, con retiro de fondos del público y empresas.

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