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Historia escrita con glamour y vergüenzas
Gaby Ferrero (Mecha) y Eugenia Alonso (Rita), las chicas Mau Mau en la lograda obra teatral de Santiago Loza.
Durante 30 años (de 1964 a 1994), Mau-Mau fue el gran living de la noche porteña. Boîte en los '70, discothèque en los '80 y boliche en los '90, el local de la calle Arroyo se convirtió, apenas nacido, en obligado punto de encuentro del jet set local e internacional.
Con un VIP colmado de estrellas de cine, aristócratas, modelos, cantantes, artistas del Di Tella y playboys de la estirpe de Isidoro Cañones, el ingreso era muy restringido y, sin embargo, circuló por allí lo más variopinto de la sociedad argentina.
En sus instalaciones se celebró el mundial del '78, la "noche de los generales" (con un pastel gigante del que salió una modelo, en plan "guerrillera", disparando burbujas de colores); se cantó el himno durante la Guerra de Malvinas y se festejó (sin el glamour de antaño) la llegada del menemismo; hasta que, en 1992, el feroz atentado a la vecina Embajada de Israel puso fin a su reinado.
"Mau Mau o la tercera parte de la noche" reúne los episodios citados y los despega del repaso historicista para insertarlos en un largo sueño sensual y embriagador, aunque ensombrecido por varias pesadillas.
El texto de Santiago Loza ("La mujer puerca", "Nada del amor me produce envidia") combina imágenes sensoriales de gran poder evocativo con un lenguaje coloquial que aporta comicidad y un rápido esbozo de cada década.
Son los testimonios de dos "chicas Mau Mau", maduras y banales, que rondan el lugar como dos almas en pena, condenadas a bailar por toda la eternidad. Sus desvaríos mueven a risa, también su necesidad de escapismo. Pero, cuando ambas exponen su obsecuencia, hipocresía y pusilanimidad, las carcajadas se congelan.
La puesta de Juan Parodi está ambientada con encanto y sugestión y cuenta con una ajustada banda sonora que aporta una cierta ironía a cada episodio. El director de "Rosa brillando" le dio valor de ícono a cada objeto e introdujo en escena una presencia masculina muy sugerente (Juan Mauel Casavelos).
Muy buenos trabajos de Gaby Ferrero (Mecha) y Eugenia Alonso (Rita), sus criaturas se hacen querer, aunque encarnen lo peor del ser nacional y nos recuerden antiguos dolores y vergüenzas.


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