La imagen de ambos sentados frente a frente en la Biblioteca del palacio pontificio, como la que protagonizaron en marzo de 1999 el entonces presidente Mohamed Jatami y Juan Pablo II, es una de las más significativas del deshielo de Irán con el mundo occidental tras la firma del acuerdo de limitación de su programa atómico.
Durante la charla, ambos resaltaron la "importancia del diálogo interreligioso", así como la responsabilidad que tienen las comunidades religiosas "en la promoción de la reconciliación, de la tolerancia y la paz", se leyó en una nota oficial del Vaticano tras la conclusión de la reunión de 40 minutos, a puerta cerrada. Una alusión a la necesaria reconciliación entre sunitas y chiitas, las dos ramas del Islam en conflicto, si bien la rivalidad histórica entre Irán y Arabia Saudita y la actual crisis en Siria no fueron mencionadas explícitamente en el comunicado.
Por otra parte, en la nota, el Vaticano destacó "los valores comunes espirituales" y el "buen estado de las relaciones entre la Santa Sede y la República Islámica de Irán". De acuerdo con expertos de las relaciones chiitas-católicas, desde hace años se mantiene un diálogo fructífero entre teólogos de las dos religiones, lo que no ocurre con representantes de islam sunita.
El presidente de la República Islámica de Irán llegó acompañado al Vaticano por una delegación de 12 personas, entre ellos el canciller, Javad Zarif. Rohani y Zarif se reunieron también con el secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, y el ministro de Relaciones Exteriores, el arzobispo Paul Gallagher.
Para Rohani, la visita al pontífice, respetado por los musulmanes, ha sido una etapa obligada en la serie de encuentros y reuniones programadas durante su permanencia de cuatro días en Europa.
Al término del encuentro el Papa presidió el tradicional intercambio de regalos ante un grupo de periodistas. El mandatario iraní le regaló una alfombra persa realizada a mano y un libro de grandes dimensiones con miniaturas en su interior. Francisco le donó el medallón de San Martín de Tours y la encíclica "Laudato Si'" sobre la defensa del medio ambiente. El Papa se excusó por no tener una versión en farsi, por lo que le entregó el volumen en inglés y en árabe. "Por favor, oren por mí. Estoy feliz de conocerlo, y le deseo buen trabajo", se despidió en farsi Rohani.
Con esta gira, Irán sella su reintegración a la comunidad internacional. Antes del encuentro con el papa, Rohani se había reunido por segunda vez en Roma con decenas de empresarios italianos, para alentarlos a invertir en su país. "Irán es el país más seguro y estable de toda la región", aseguró el mandatario iraní. Y en línea de lo que comentó después con el Papa, Rohani había asegurado que "las religiones nos enseñan que debemos aceptar todas las opiniones, valorarlas y elegir la que nos parezca mejor. Nos enseñan a que la iglesia, la sinagoga y la mezquita pueden convivir una al lado de la otra".
Italia era antes de las sanciones impuestas a Irán en 2006, el principal socio económico europeo y quiere recuperar su lugar en ese país rico en petróleo y gas. El lunes, Rohani y el jefe de Gobierno italiano, Matteo Renzi, asistieron a la firma de varios contratos, por un total de unos 17.000 millones de euros. El presidente recorrerá hoy el Coliseo y luego partirá a París.
| Agencias AFP, EFE y ANSA |


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