Los presidentes Obama y Castro confirmaron el histórico pacto que permitirá la reapertura de las legaciones en Washington y en La Habana, en el marco de las negociaciones iniciadas el 17 de diciembre entre los exrivales de la Guerra Fría cuyos vínculos estaban rotos desde 1961.
"Hace un año pudo parecer imposible que Estados Unidos volviera a izar su bandera, de barras y estrellas, en una embajada en La Habana", dijo el mandatario estadounidense, quien habló en los jardines de la Casa Blanca, acompañado por su vice, Joe Biden.
Poco antes, el jefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos en Cuba, Jeffrey DeLaurentis, había entregado en la Cancillería cubana una carta del presidente a su homólogo Castro sobre la reapertura.
El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, viajará a la capital cubana el 20 de este mes para la ceremonia de izamiento de bandera en la reapertura de la legación diplomática. El canciller cubano, Bruno Rodríguez, hará lo mismo, pero en Washington.
En tanto, Castro sostuvo "que la parte cubana asume esta decisión, animada por la intención recíproca de desarrollar relaciones respetuosas y de cooperación", según una carta dirigida a Obama y que fue leída por la televisión estatal.
La actual Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, fundada en 1977 durante el Gobierno del demócrata Jimmy Carter, se convertirá en embajada, lo mismo que sucederá con la misión diplomática de Cuba en Washington.
El anuncio formal de ambos Gobiernos cumple con el compromiso realizado hace seis meses y medio cuando dijeron que trabajarían por relanzar los nexos diplomáticos, tras 18 meses de negociaciones secretas apoyadas por la mediación del papa Francisco y el Gobierno de Canadá.
No obstante, el anuncio no marca el fin del proceso de normalización completa de relaciones que, según reconocen ambos lados, no podrá cerrarse hasta que se levante el embargo impuesto a Cuba en 1962, algo que sólo puede hacer el Congreso estadounidense.
"Pedí al Congreso que dé pasos para levantar el embargo que evita que los estadounidenses viajen o hagan negocios en Cuba", insistió ayer Obama, quien instó a los legisladores escépticos con su apertura hacia la isla que "escuchen" a los pueblos estadounidense y cubano y entiendan que la política de aislamiento "excluye a EE.UU. del futuro de Cuba y hace que la vida sea peor para el pueblo cubano".
Castro, que reemplazó en 2008 a su hermano Fidel por razones de salud, se manifestó en el mismo sentido. "No podrá haber relaciones normales mientras se mantenga el bloqueo económico, comercial y financiero que se aplica con todo rigor, provoca daños y carencias al pueblo cubano y es el principal obstáculo al desarrollo de nuestro país", afirmó.
Desde el Departamento de Estado norteamericano informaron ayer que los diplomáticos estadounidenses en La Habana "tendrán mucha más libertad y flexibilidad para viajar por la isla que ahora" y podrán tener conversaciones con cubanos a los que hasta ahora no tenían acceso.
Sin embargo, un comunicado del Gobierno cubano dijo que Estados Unidos debe detener sus transmisiones de radio y televisión en la isla y suspender programas "subversivos", que de acuerdo con Washington sólo buscan promover la democracia.
| Agencias Reuters, EFE, AFP, ANSA y DPA |


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