27 de agosto 2014 - 00:00

Hollande ratifica el ajuste: un exsocio de Rothschild a Economía

El presidente François Hollande se aseguró, con la designación del exbanquero Emmanuel Macron, buena sintonía entre su Gobierno y Bruselas. Las voces díscolas del Partido Socialista se quedaron sin lugar en el nuevo Ejecutivo reformista.
El presidente François Hollande se aseguró, con la designación del exbanquero Emmanuel Macron, buena sintonía entre su Gobierno y Bruselas. Las voces díscolas del Partido Socialista se quedaron sin lugar en el nuevo Ejecutivo reformista.
París - El presidente de Francia, François Hollande, sustituyó ayer a su ministro de Economía izquierdista, Arnaud Montebourg, por Emmanuel Macron, un exsocio de la banca Rothschild, en la cuarta reorganización de su Gobierno con la que busca reactivar la economía francesa con la ortodoxia de un recorte del déficit público y relajo fiscal para las empresas.

El exbanquero de negocios, de 36 años y hombre de confianza de Hollande, reemplazará a Montebourg, cuyas duras críticas a la política económica del Gobierno provocaron la peor crisis política de la actual presidencia.

La designación de Macron, quien es partidario de una línea más liberal y no es miembro del Partido Socialista (PS), demuestra que Hollande y el primer ministro Manuel Valls optaron por dejar de lado las críticas del ala más izquierdista dentro del oficialismo, partidaria de una política más social, en momentos en que Francia tiene un alto índice de desempleo y emprende un duro ajuste negociado con la Unión Europea.

Macron fue el principal asesor de Hollande en economía hasta junio y en los círculos empresariales franceses es ampliamente visto como sus "oídos" en el palacio presidencial. En los últimos años dirigió las negociaciones de Francia con la UE por lo que, según analistas, con su designación París se asegura una buena sintonía con Bruselas.

El nuevo ministro y Michel Sapin, que se mantiene al frente de Finanzas, son partidarios del ortodoxo rigor presupuestario que exige la UE, recordó ayer el diario El País.

El nuevo ejecutivo se estrena sólo unas semanas antes de unas duras negociaciones con sus socios europeos sobre el presupuesto para 2015, que se espera rompa las promesas de Bruselas de más recortes del déficit.

Se mantienen en sus cargos el ministro de Relaciones Exteriores y número dos del Gobierno, Laurent Fabius; el de Defensa, Yves Le Drian; y la ministra de Justicia, Christiane Taubira. Najat Vallaud-Belkacem, quien era ministra de la Juventud y de Deportes, se convierte en la nueva ministra de Educación, sustituyendo así a Benoit Hamon, otro representante del ala izquierda del PS que había apoyado las críticas de Montebourg.

En el nuevo gabinete está claro que no hay espacio para quien arremete contra la política europea ni para quien acusa a las medidas de austeridad de ser la causa de la crisis. "En momentos como éste, hacen falta dos cosas, dignidad y coherencia", dijo anoche Valls al presentar su nuevo Gobierno y comprometerse a someter el programa a un voto de confianza, pese al riesgo de que la nueva formación del Ejecutivo enfrente un bloqueo desde las propias filas del socialismo en el Congreso, donde medio centenar de diputados rechazan la política de austeridad del mandatario.

En caso de no contar con el respaldo parlamentario, Hollande podría verse forzado a disolver la asamblea y convocar elecciones anticipadas en las que el socialismo de seguro se vería derrotado.

Hollande y Valls se encuentran en mínimos en los sondeos (17% de aprobación para el presidente y 34% para el primer ministro, según el barómetro Ipsos-Le Point del lunes) y la situación económica no mejora: el crecimiento se estancó en el primer semestre y el desempleo sigue subiendo, cerca del 11%.

Los exsocios de la coalición de Gobierno, los Verdes de izquierda, no tendrán ningún representante en el nuevo gabinete. Un alto cargo del partido, Jean-Vincent Place, dijo que "no se cumplieron las condiciones" para tener un papel en él.

Agencias Reuters, AFP, ANSA y EFE,

y Ámbito Financiero

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