Horror en Siria: masacraron a 1.360 civiles con armas químicas

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Damasco, Estambul y Nueva York - La disidencia siria denunció ayer al dictador Bashar al Asad de haber perpetrado un ataque con armas químicas contra la población civil en la periferia de Damasco, que de acuerdo con sus conteos habría causado la muerte de 1.360 personas, informó ayer desde Estambul George Sabra, representante de la Coalición Nacional Siria. Por el momento, la comunidad internacional solicitó una investigación imparcial, mientras que EE.UU. descartó una intervención militar.

Las imágenes televisivas aportadas por testigos dejaron en evidencia el horror de la masacre. Los barrios más afectados serían Al Guta al Sharkiya, considerado un feudo de la resistencia contra el presidente, y Moazamiyat al Sham, en el este de la capital, informaron los comités revolucionarios locales.

El régimen, por su parte, no desmintió los ataques, pero sí el uso de armas químicas. "Los canales de televisión que participan en el derramamiento de sangre en Siria y en el apoyo del terrorismo publican esas informaciones inventadas para desviar la atención del equipo (de la ONU) que investiga el uso de armas químicas y evitar así el éxito de su misión", dijo un comunicado.

El Gobierno sólo accedió por el momento a que tales especialistas visiten tres lugares en los que existe sospecha de su uso, a pesar de los reclamos de la Alianza Nacional Siria y la Liga Árabe, que solicitan que se extienda la pesquisa. Ambos bandos del conflictos se achacan mutuamente el empleo de las armas químicas. Desde la oficina de Ban Ki-moon se explicó que el secretario general de la ONU estaba impactado por los informes de la oposición. Ban recordó que el empleo de armas químicas "del lado que venga, y en las circunstancias que sea", es una violación del derecho humanitario. El especialista Ake Sellström y su equipo están en Damasco desde el lunes.

A su turno, la embajadora de la Argentina en la ONU, María Cristina Perceval, que este mes preside el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, convocó ayer a la tarde a una reunión de urgencia. Tras la sesión celebrada en Nueva York, el bloque expresó su "profunda preocupación" por lo ocurrido y agradeció la "determinación" de Ban para garantizar una investigación "rápida e imparcial" .

Los miembros del Consejo, según Perceval, están todos de acuerdo con que el uso de gas, se realice desde cualquier lugar y en cualquier circunstancia, "representa una violación del derecho internacional". "El Consejo llegó a un acuerdo sobre la necesidad de "arrojar luz sobre el incidente", pero no pidió explícitamente una investigación de la ONU sobre las denuncias debido a la resistencia de Rusia, firme aliado de Al Asad.

Rusia calificó de "provocación" las acusaciones vertidas contra su aliado sirio y pidió una investigación independiente. "Todo apunta a otra provocación planeada", afirmó un representante de la Cancillería, Alexander Lukashevich.

"Estados Unidos condena fuertemente cualquier y todo tipo de uso de armas químicas. Los responsables del uso de armas químicas deben ser responsabilizados (por ello)", afirmó en un comunicado el vocero de la Casa Blanca Josh Earnest. "Si el gobierno sirio no tiene nada que esconder y está verdaderamente comprometido con una investigación, facilitará al equipo de la ONU un acceso inmediato", aseveró .

Desde agosto de 2012, el presidente estadounidense Barack Obama dijo en varias oportunidades que el uso de armas químicas constituiría una "línea roja", cuyo cruce obligaría a la comunidad internacional a intervenir militarmente. Pero tras la denuncia sucesiva de usos de armas químicas en Siria ni Washington ni la otan fueron más allá de su intenciones.

En ese sentido, en una carta enviada ayer al diputado demócrata Eliot Engel, el general Martin Dempsey, jefe del Estado Mayor Conjunto, hace referencia a la atomización de la oposición siria y al peso de los grupos armados extremistas en el seno del movimiento rebelde para justificar su oposición a una intervención, aunque sea acotada. "Considero que el bando que decidimos apoyar debe estar dispuesto a promover sus propios intereses y los nuestros cuando el equilibrio se incline en su favor. No es el caso", asegura el militar.

"Podemos destruir la aviación siria", responsable de numerosos bombardeos contra civiles, pero "ello no sería decisivo en el terreno militar y nos involucraría decididamente en el conflicto", explica Dempsey, quien agrega que si bien el poder norteamericano "puede cambiar el equilibrio militar" en el país árabe, "no puede resolver los históricos problemas étnicos, religiosos y tribales subyacentes que alimentan el conflicto".

La guerra civil siria, que dejó desde marzo de 2011 más de 100.000 muertos, tiene "raíces profundas y la lucha por el poder continuará tras el fin del reinado de Al Asad", pronostica el principal asesor militar de Obama. Según el general Dempsey, quien la semana pasada estaba de visita en Israel y Jordania, países fronterizos de Siria, una intervención militar tendría un impacto "que haría que nuestros aliados y socios estuvieran menos seguros".

Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA, y Ámbito Financiero

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