- ámbito
- Edición Impresa
Hugh Jackman, de hombre más sexy a cara del Oscar
Hugh Jackman tiene ante sí una misión de la que pocos salieron bien parados.
Jackman, de 40 años, considerado el hombre más sexy del mundo por la revista «People», presentó la ceremonia de entrega de los premios Tony (el Oscar del teatro) en 2003, 2004 y 2005, y cosechó elogios entre la crítica, materializado en el Emmy (el Oscar de la televisión), que le concedieron en 2005 por esa labor.
A Bill Condon, productor ejecutivo de la gala 2009 del Oscar, le debió llamar la atención el nombre de Jackman cuando éste cantó en 2004 una versión del tema «One Night Only», extraído del musical «Dreamgirls», adaptado al cine por Condon en el film homónimo de 2006.
No cabe duda de que el australiano tiene ante sí una misión complicada, de la que pocos han salido bien parados. Desde Douglas Fairbanks a Chris Rock, pasando por Fred Astaire, Frank Sinatra, Jack Lemmon o Steve Martin, la Academia de Hollywood ha confiado casi siempre esta misión a miembros de la propia industria.
La primera ceremonia, celebrada en 1929, fue presentada por Fairbanks, el considerado «rey de Hollywood», pero los nombres que parecen llevar pegada la etiqueta de presentador del Oscar son los de Bob Hope (18 veces entre las décadas de 1940 y 1970), Billy Crystal (ocho ocasiones), Johnny Carson (cinco) Whoopi Goldberg (cuatro) y Jerry Lewis (tres).
La labor de Hope resultó especialmente popular, y aunque nunca fue premiado por la Academia por su trabajo como actor (sí recibió cuatro Oscar honoríficos), ese desdén lo utilizó con humor como arma: «Deberían darme un Oscar sólo por venir», dijo en 1986.
La llegada de Billy Crystal en 1990 supuso una bocanada de aire fresco. Hizo de sus rutinas en la ceremonia -como las hilarantes apariciones en escenas clave de las películas candidatas-, un sello propio, y así llegaron momentos eternos como las flexiones en una mano de Jack Palance, tras haber recibido la sorna de Crystal por su papel en «City Slickers» (Amigos, siempre amigos).
Crystal apostaba por los bailes, las canciones y las imitaciones, como la de 1992 cuando entró en el escenario maniatado al estilo del personaje de Hannibal Lecter (Anthony Hopkins) en «El silencio de los inocentes».
Años después llegaron otros momentos cumbre protagonizados por Goldberg, quien disfrazada como la reina Isabel I, en 1999, manifestó: «Soy la reina africana. Algunos de vosotros me conocerán como la reina Virgen, pero no puedo imaginar quién». Los Oscar aún no entendían de corrección política.
Pero también hubo espacio para los fracasos, como la edición en la que David Letterman condujo la ceremonia -recordada por la pobre acogida de sus bromas hacia Oprah Winfrey- o cuando Chris Rock atacó directamente a hombres reputados de la industria, como Tobey Maguire, Colin Farrell o Jude Law.
La Academia, por tanto, pretende reactivar y modernizar la entrega este año, pero sus intenciones se guardan celosamente, aunque ya se habla de una ceremonia más fluida y dinámica, en la que el papel de Jackman tendrá mucho que decir.
Al hombre más sexy del mundo se le va a pedir más que una sonrisa que enamore, más que un «one-liner» (frase graciosa) que salve la ropa y más que algunas jugarretas inocentes, como la entrega de un guión a Martin Scorsese a cargo de Ellen DeGeneres, quien no dudó en fotografiarse con Clint Eastwood en 2007 para su portal de MySpace.
«Presentar el Oscar es como hacer el amor a una mujer preciosa. Es algo que sólo se consigue cuando Billy Crystal está fuera de la ciudad», dijo Steve Martin en 2001. Quién sabe si Jackman se convertirá en el nuevo paradigma con el que comparar a los futuros presentadores.
Agencia EFE


Dejá tu comentario