7 de mayo 2010 - 00:00

Humor negro, acción y un Travolta en su mejor forma

«Sangre y amor en Paris» es un buen entretenimiento para una matiné con intensas y elaboradas escenas de acción, sobre un argumento elemental, imposible de tomar en serio.
«Sangre y amor en Paris» es un buen entretenimiento para una matiné con intensas y elaboradas escenas de acción, sobre un argumento elemental, imposible de tomar en serio.
«Sangre y amor en Paris» (From Paris with love, Francia, 2010, habl. en inglés). Dir.: P. Morel. Int.: J. Travolta, J. Rhys Meyers, K. Smutniak, R. Durden. 

Jonathan Rhys Meyers tiene un cargo diplomático como asistente del embajador estadounidense en Paris, pero sueña con unirse al servicio secreto, y de hecho ya está haciendo pequeños trabajos que le encarga una voz misteriosa. Aunque los hace con cierta torpeza, logra ser compañero del mejor agente antiterrorista que está por llegar a Francia en una misión muy importante. El tipo en cuestión es un John Travolta calvo convertido en un perfecto energúmeno que al rato de pisar suelo galo ya está dejando tras de sí una sangrienta estela de cadáveres, mientras su novato partenaire lo sigue desconcertado sosteniendo un jarrón chino lleno de cocaína.

La mano de Luc Besson -productor y argumentista- se nota de cabo a rabo en esta película de super-acción descerebrada pero realmente intensa en sus mejores momentos. Luego de un comienzo un tanto lento pero necesario para describir la vida más o menos tranquila del joven diplomático, hay una irrupción de ultraviolencia y humor negro que no para de volverse más y más fuerte hasta que simplemente el guionista no la puede sostener más, lo que implica atar los hilos de la trama de la manera mas elemental posible. Pero lo poco serio también puede ser sumamente divertido, y las elaboradísimas y muy imaginativas escenas de acción, acompañadas por un Travolta en su mejor forma ayudan a recomendar este producto en pantalla grande como un buen entretenimiento para una matiné. En cambio si alguien tratara de analizar seriamente sus conceptos sobre la lucha antiterrorista, la delincuencia urbana -que incluye niños armados hasta los dientes- y sus toques misóginos, más que divertirse, se deprimiría.

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