30 de septiembre 2009 - 00:00

Huyendo del piquete, UIA se fue a Pilar

Héctor Méndez
Héctor Méndez
Seguramente huyendo de piquetes y huevazos, el Comité Ejecutivo de la Unión Industrial Argentina (UIA) eligió la paz del Sheraton Pilar para tratar de definir de qué se hablará en la próxima Conferencia Industrial que se desarrollará allí mismo el 30 de noviembre próximo. Sin embargo, la «mesa chica» ampliada de la central fabril no pudo escapar de la coyuntura, y en la larga jornada de cuasi retiro espiritual (se extendió desde la mañana hasta el ocaso) los empresarios volvieron sobre lo que son sus obsesiones por estas horas: el enrarecido clima social que motorizan agrupaciones minoritarias de ultraizquierda, pero con buena capacidad de movilización; la falta de cumplimiento de la promesa oficial de avanzar con el pago de los reintegros a las exportaciones; la falta de definición en el tema de la ley de accidentes de trabajo, que acumula un atraso de casi un lustro.

Como se recordará, las dos últimas ediciones de la tradicional Conferencia Industrial, el tema central fue el pasaje del crecimiento al desarrollo; la nueva realidad económica y el «abandono del modelo de crecimiento» (que así es como califican los industriales el supuesto cambio de rumbo del Gobierno de los Kirchner) haría casi imposible insistir en ese tópico.

Ahora los empresarios piensan más en cómo poner la industria a salvo de los factores que la afectan, como el sempiterno conflicto con el campo, el (según ellos) atraso en el tipo de cambio y otros factores macroeconómicos, pero también cómo avanzar sin una ley de ART, sin que el Gobierno les liquide los reintegros a las exportaciones y sin que les permitan reinvertir utilidades sin pagar ganancias por ese monto.

Posibilidades

Se ratificó a Adrián Kaufmann Brea (Arcor) como presidente y se habló de las dos posibilidades que tendrán los ocupantes del escenario: contemporizar con el Gobierno o avanzar en la (hasta ahora incipiente) toma de distancia con los Kirchner. No hubo acuerdo, y se quedó en seguir discutiendo cuál será el perfil que se le dará a la Conferencia.

«No parece probable que venga la presidente Cristina de Kirchner: nuestras relaciones con el Gobierno no pasan por el mejor momento, y además ella tampoco estuvo en el festejo del Día de la Industria, y eligió ir al acto organizado por una entidad básicamente comercial», dijo a este diario un encumbrado dirigente industrial. Se refería a que la Presidente prefirió ir al acto de la CAME y «ningunear» a la UIA.

Del encuentro de ayer participaron entre otros el presidente Héctor Méndez, el secretario José Ignacio de Mendiguren, los vicepresidentes Luis Betnaza (Techint), Federico Nicholson (Ledesma), Daniel Funes de Rioja, Miguel Acevedo (Aceitera General Deheza), Osvaldo Rial (UIPBA), el tesorero Kaufman Brea y los miembros del Ejecutivo Jorge Sorabilla (textiles), Pablo Challú (laboratorios), Cristiano Rattazzi (Fiat) y Guillermo Moretti (Santa Fe).

Nuevamente, una de las exposiciones centrales fue la de Funes de Rioja, que habló del fracaso de toda gestión ante el Gobierno para modificar la legislación sobre accidentes de trabajo, que se convirtió casi en letra muerta hace cinco años tras un fallo de la Corte Suprema que habilitó la «doble vía» (cobrar la indemnización de la ART que marca la ley, y luego acudir a la Justicia para reclamar un monto mayor).

El laboralista entregó nuevas cifras de «la única industria argentina que florece: la industria del juicio», según definió. Funes de Rioja explicó el creciente número de juicios que se inician ante los tribunales del Trabajo por imperio de la «doble vía», y no ocultó su desazón por la falta de voluntad oficial de ponerle coto a esta situación. «Dicen que van a aumentar las indemnizaciones que pagan las ART, a cambio de incrementar en la misma proporción las cuotas que abonan las empresas. Las cuotas aumentan automáticamente cada vez que suben los sueldos, y la industria del juicio no se para con el sólo argumento de que la indemnización de la ART será mayor», aseguró.

El abogado también hizo una reseña del conflicto de Kraft Terrabusi (Funes de Rioja representa en el Ejecutivo de la UIA a la COPAL, la cámara de las empresas alimentarias) y fue el momento de mayor catarsis: si bien los empresarios admitieron que no hay muchos más casos como el de la fábrica de galletitas, todos manifestaron el temor por el avance de agrupaciones por fuera de los sindicatos con los que están acostumbrados a negociar, aun en medio de peleas duras.

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