Según la Constitución brasileña, la única institución que puede convocar un plebiscito como el propuesto por la jefa de Estado para realizar la reforma es el Congreso, que ayer recibió una solicitud formal del Gobierno para que inicie el proceso de consulta.
La Cámara de Diputados deberá decidir si lo convoca, aunque ni siquiera en la mayoritaria base oficialista hay consenso sobre si ésa es la vía adecuada para destrabar una discusión que se arrastra en el Parlamento desde hace quince años.
En manos de las cámaras legislativas también estará la definición de las preguntas que serán hechas a los brasileños. Y será también el Parlamento el que discutirá la respuesta de la sociedad si se realiza la consulta y legislará sobre la reforma, que Rousseff quisiera ver aprobada en los próximos tres meses, plazo que marca el límite para que esté en vigor en las elecciones de octubre de 2014.
De modo que todo dependerá del Congreso, donde la reforma política se ha estancado debido a la resistencia de los propios legisladores a aceptar cambios que los perjudiquen personalmente, según los expertos.
El Legislativo es una de las instituciones más desprestigiadas del país, pues sólo cuenta con la confianza de un escaso 30% de una población que, en la órbita estatal, sólo declara admiración por el Cuerpo de Bomberos, según una encuesta reciente.
El grito de "no nos representan" que millones de "indignados" corearon en las calles en las últimas tres semanas estaba dirigido sobre todo al Congreso, que incluso muchos manifestantes intentaron invadir.
Directamente contra el Poder Legislativo también apuntaba la insatisfacción expresada por los manifestantes por la elevada corrupción y la impunidad que ampara a los culpables de delitos contra el erario público.
Según un reciente informe del portal Congreso en Foco, dedicado a asuntos parlamentarios, 160 de los 513 diputados y 31 de los 81 senadores enfrentan algún proceso judicial.
La semana pasada, por primera vez un diputado en pleno ejercicio de su mandato (Natan Donadon, del oficialista Partido del Movimiento Democrático Brasileño -PMDB, centroderecha-) iba a prisión por un delito de corrupción más de tres años tras haber sido condenado a trece.
| Agencia EFE |


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