8 de septiembre 2010 - 00:00

Impactó marcha contra la razonable reforma de jubilaciones de Sarkozy

Impactó marcha contra la razonable reforma de jubilaciones de Sarkozy
París - El rechazo a la reforma jubilatoria y a la propia figura de Nicolas Sarkozy congregó a más de un millón de personas, según el Gobierno, y cerca de tres millones, según los sindicatos, en impactantes manifestaciones por las calles de Francia.

Ocho sindicatos convocaron a más de 200 manifestaciones en todo el país contra una reforma que califican de «injusta», pero que, sin embargo, se propone objetivos razonables en virtud de la crisis fiscal de los países europeos.

Las evaluaciones variaban, pero en todos los casos daban la pauta de una movilización gigantesca para oponerse al proyecto que prevé elevar de 60 a 62 años la edad mínima legal para poder jubilarse y de 65 a 67 para hacerlo con una pensión completa.

El Ministerio del Interior cifró la participación en todo el país en 1.120.000 personas, en tanto que los sindicatos la situaban en más del doble: 2,5 millones según la CFDT, 2,735 millones según la CGT (principal central gremial del país), y 3 millones según Solidaires.

En la precedente jornada de protestas, el 24 de junio, 800.000 manifestantes según la Policía y dos millones según los sindicatos habían salido a la calle para rechazar esa reforma.

El objetivo de los sindicatos es hacer recular al Gobierno, como ya sucedió con las históricas manifestaciones de diciembre de 1995 y mayo de 2003, cuando lograron paralizar reformas que iban en el mismo sentido.

En París, una imponente columna liderada por los principales dirigentes sindicales partió de la Plaza de la República a primera hora de la tarde detrás de una enorme pancarta que rezaba «Jubilaciones solidarias - empleos, salarios - un problema social».

Huelga

Banderas y globos multicolores de los gremios copaban las columnas de manifestantes, todos dispuestos a defender la edad de jubilación a los 60 años, una conquista emblemática de la presidencia del socialista François Mitterrand (1981-1995).

La jornada había comenzado con una huelga en la administración pública -hospitales, correos, empleados y docentes- y los transportes -trenes, colectivos y subterráneos-, aerolíneas, servicio audiovisual público y sector privado, como bancos o empresas como la petrolera Total. El cese de actividades oscilaba entre el 22% y el 42% según la dirección, y hasta el 80% según los sindicatos.

Esta movilización «hará reflexionar al Gobierno», afirmó el secretario general de la CGT, Bernard Thibault, al canal privado de televisión TF1, antes de precisar que la intersindical se reunirá hoy para estudiar los pasos que se van a seguir. Thibault no descartó un llamado a huelga general.

Tras él, el ministro de Trabajo, Eric Woerth, debilitado desde hace tres meses por un escándalo fiscal que lo vincula a una de las mayores fortunas de Francia (LOréal), y que ayer mismo defendió la reforma jubilatoria en la Asamblea Nacional (diputados), repitió: «Si queremos seguir pagando las jubilaciones, debemos reformar el sistema de jubilación».

«Es un deber de Estado», sostuvo Woerth antes de quejarse: «Hace tres meses me denigran todos los días». Woerth anticipó que hoy se reunirá con el presidente Sarkozy antes del consejo semanal de ministros.

A través de miembros de su partido, la UMP, el jefe de Estado indicó ayer que se mantendrá «firme» el aumento de la edad mínima, principal punto de una reforma considerada una «prioridad absoluta» de su mandato ya que, afirma, permitirá salvar un sistema amenazado por el aumento de la esperanza de vida y las consecuencias de la crisis económica.

En unas 200 ciudades francesas desfilaron manifestantes en contra de los planes gubernamentales, que tienen muchas posibilidades de salir adelante dado que el Ejecutivo cuenta con un importante respaldo parlamentario.

Sin embargo, con los niveles de aprobación de Sarkozy cerca de mínimos históricos, el Gobierno está presionado para ceder un poco de terreno. Woerth dijo que podría hacer concesiones en cuestiones secundarias, como la jubilación anticipada para aquellos con trabajos «duros» o que empezaron a trabajar más pronto.

Según datos de un organismo independiente, la crisis de 2008 triplicó el déficit del sistema de jubilaciones en 2010 a 32.000 millones de euros. Francia posee más de 15 millones de jubilados, es uno de los países europeos que gozan de la edad de retiro más baja de la Unión Europea.

Agencias EFE, AFP,

Reuters, ANSA y DPA

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