28 de julio 2014 - 00:00

Impecable álbum debut de Peina Catú

Peina Catú es una banda de la cual hay que estar pendiente. La sonoridad del quinteto porteño (pese a la expresión guaraní de su nombre) trae reminiscencias de la de los jóvenes músicos propagados por el río Sena en París. Y, sí, el acordeón de Emiliano Khayat es uno de sus instrumentos.

Tal como se vio en el recital con el que recientemente el grupo presentó su primer disco en No Avestruz, Peina Catú une algunos importantes géneros de nuestra cultura regional sin meterse en la ambigüedad de la llamada "música fusión". Hay jazz, pero también un toque de tango y de folklore, con letras bellas y relevantes.

"Comenzamos explorando las diferentes sonoridades de las músicas de nuestro continente y hoy todo eso suena de a pinceladas en nuestras canciones", afirman.

Cinco de los temas de su primer disco fueron compuestos por el guitarrista Matías Tozzola, otros cinco más por Paco Cabral que toca el bajo, más un tema instrumental compuesto por Khayat. Y un álbum producido integralmente con letra propia es ya un motivo para celebrar, sobre todo viniendo de músicos veinteañeros, que sin embargo muestran plena madurez musical y dominio de sus instrumentos.

Victoria Tolosa es la vocalista del grupo. Dueña de una voz refinada y bien trabajada que resuena con dulzura. Las armonías vocales que de vez en cuando aparecen en la obra de Peina Catú, como en el bellísimo "Trajinero", complementan la fortaleza y belleza de la voz de Tolosa sin necesariamente neutralizarla.

Cabe notar aquí que hay algo de ambigüedad acerca de quién exactamente es la "voz" del quinteto, situación que ocasionó durante el show un par de momentos ligeramente incómodos. Cantante excepcional, Tolosa atrapa al público pero pierde rápidamente su atención cuando termina su cantar. Haría bien en dominar más la presencia escénica de Peina Catú, ya que guste o no es la voz del quinteto. De otro modo, el grupo tendría que ajustar su manejo del escenario y definir mejor quién entre Tolosa, Tozzola y Cabral lidera, en vivo, la entrega de su arte al público.

Instrumentalmente, Peina Catú es impecable. El acordeón de Khayat agrega un toque de diversión a temas como "Guagua" y, junto con su piano, consolida la pertenencia argentina de la obra de este quinteto que elegantemente alcanza mucho de la sonoridad, como dicen, de nuestro continente. Lucas Wilders en batería y percusión se sumó hace poco al grupo, que ya lleva cinco años junto, y su interpretación es estupenda.

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