5 de diciembre 2016 - 23:29

Importadores piden agilidad y facilitación comercial

En un contexto mundial de fuerte caída del comercio exterior, la competitividad de un país está cada vez más marcada por su nivel de complejidad burocrática y sus tiempos operativos.

Ana Hinojosa (OMA), junto con Pisani (CIRA) y Gómez Centurión, director de Aduanas.
Ana Hinojosa (OMA), junto con Pisani (CIRA) y Gómez Centurión, director de Aduanas.
Hay un momento en el que mega indicadores como el Doing Business del Banco Mundial que mide, entre otras cosas, el clima de facilitación de negocios en todas las economías dejan de ser un placer intelectual de los analistas económicos y pasa a ser el espejo más prístino del mundo de los negocios.

En ese ránking, Uganda ocupa el puesto 141 sobre 190 en cuanto a la facilidad para operar en comercio exterior. No necesariamente la panacea para multinacionales. No obstante, el imperio chino de la telefonía Huawei, logró en Uganda algo que en la Argentina sería imposible, es decir, un tiempo de clearence de sus embarques envidiable: el tiempo para liberar una importación pasó de 8 días a apenas 8 horas. Huawei ingresó voluntariamente al grupo Sector Privado de la Organización Mundial de Aduanas (OMA) para someterse a un programa de monitoreo del comercio exterior. Y Uganda adoptó las mejores prácticas recomendadas por la OMA.

Así, más allá de los ránkings y de las políticas comerciales de un país, la facilitación del comercio tiene un correlato directo en los tiempos. Y reducir tiempos en comercio exterior es ahorrar: en México, Huawei no sólo bajó los tiempos de importación de 7 días a 5 horas, sino que esta nueva previsibilidad le permitió un fenomenal ahorro de stocks y una reducción de 3000 metros cuadrados de almacenamiento.

La facilitación del comercio fue el tema central de la jornada organizada la semana última por la Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA). El principal mensaje: hoy la competitividad, en todo el mundo, depende más de la resolución de la burocracia administrativo- operativa que de las negociaciones de mejora de acceso a los mercados o la rebaja de aranceles.

El pesado hándicap que arrastran los importadores es convencer al Estado que facilitar las operaciones es responder a las necesidades de la industria y la producción (donde se destina el 80% de todo lo importado).

Matías Bavosi, presidente de CIRA Joven, lo expresó así: "El mundo nos exige estar integrados, y para eso necesitamos crecer, y eso se logra importando insumos, bienes de capital y herramientas". Así como una persona necesita nutrientes para desarrollarse, un país necesita importar para crecer, resumió.

A su vez, Darío Pisani, prosecretario de la CIRA, recordó que hablar de facilitación es remitirse a la firma del Acuerdo de Facilitación del Comercio (AFC) que nació en la conferencia de Bali de la Organización Mundial del Comercio (OMC), en 2013, y que "va a entrar en vigor una vez que dos tercios de los 164 miembros lo ratifiquen; hasta ahora son 100, y faltan 10 para que arranque", señaló. En la Argentina, el acuerdo avanza en el Congreso.

"Sería una excelente señal de la Argentina ser uno de los 10 que lo adoptan voluntariamente, en lugar de tener que instrumentarlo por imposición de la OMC", indicó Ana Hinojosa, directora de Control y Facilitación de la Organización Mundial de Aduanas (OMA), especialmente invitada al encuentro para compartir panel con Juan José Gómez Centurión, titular de la Aduana argentina.

"Facilitar el comercio no es caer en una apertura irrestricta sino hacer una reingeniería de sistemas para hacer más transparente el comercio para importadores y exportadores", sintetizó de manera contundente Pisani. El recorrido es sencillo: más transparencia hace más eficiente los flujos y eleva la competitividad, al tiempo que torna más previsible el proceso y, así, facilita la planifi- cación. Esto deviene en un clima más amigable para invertir. Y por último, el verdadero "unicornio" argentino: todo termina en más y mejor empleo.

Claro que un comercio "más fácil" es tarea de todas las agencias del Estado. Un avance es la instrumentación de la ventanilla única (Vucea), tendiente a digitalizar en un único expediente las autorizaciones necesarias de las 38 agencias estatales intervinientes. Otro es la creación del Comité Nacional de Ventanilla Única. Pero falta mucho: nuevas matrices de riesgo, un régimen de operador económico autorizado y una Aduana sin papeles.

Hinojosa advirtió por qué las aduanas tienen mayor responsabilidad en un país al hablar de facilitación del comercio: "El 90% de los artículos del acuerdo de la OMC remite a procesos aduaneros". La funcionaria puntualizó un problema propio de la Argentina: "Es muy importante el enlace con el sector privado y la transparencia en los procedimientos porque, si no son claros, se deja todo (librado) a la opinión del aduanero y eso no brinda suficiente previsibilidad para el empresario", señaló.

Hinojosa fue tajante en un punto: "Esto no es responsabilidad de un funcionario o de un ministerio. Debe ser parte de un plan estratégico donde cada dependencia del Estado aporte lo suyo".

La directora de Facilitación de la OMA coincidió en que la figura del operador económico autorizado, el sistema de anticipo de información y una matriz de riesgo inteligente son clave. "La Argentina lo inició, pero se quedó sin "gas", es importante darle más fuerza desde la Aduana a la figura del operador autorizado", dijo.

Por su parte, Gómez Centurión reflexionó: "Venimos de 10 años de vincularnos con el mundo a través de la desconfianza paranoica. Pasar de eso a la facilitación implica un cambio cultural que hay que conversar un poco porque estamos ante un cambio de paradigma".

El director de la Aduana argentina dijo que parte del objetivo de la nueva gestión es no caer "en dos patologías típicas de la Argentina: el proteccionismo selectivo del capitalismo de amigos y el aperturismo irrestricto que transforma a productores en importadores. Debemos dar el debate", sugirió.

Gómez Centurión relató las reestructuraciones "regionales y funcionales" que llevó adelante en la Aduana y destacó el trabajo que encara con la AFIP en materia de gestión de datos, de análisis de capacidad contributiva e historial operativo para que "los 1287 agentes de comercio exterior que hoy generan el 78% de las importaciones y exportaciones" sean sujetos de un control por perfil y gestión inteligente de riesgo.

"Hay que cambiar las metodologías que no generan la detección de los problemas", dijo, en relación a que con el 42% de canal rojo sólo se verificó sólo un 1,2% de diferencia entre carga y declaración, por un lado, y algo similar manifestó respecto de las cauciones y el sistema de garantías: la Aduana sólo ejecutó el 0,28%, y es algo que genera un costo altísimo al operador. El funcionario advirtió al respecto que avanzará con el modelo de "operador de riesgo administrado", similar al operador económico autorizado de la OMA, y con un nuevo canal de selectividad, el ámbar, "para problemas específicos".

El auditorio, repleto de importadores, condonó el tiempo que le llevará al Gobierno normalizar el Estado. Pero no por eso dejarán que sobreestimen su paciencia. "Entendemos cuando nos dicen que les demos tiempo. Pero queremos que nos escuchen. Todos los días 30 tenemos nuestros problemas, con sueldos e impuestos. No queremos confrontar, sino sumar", cerró Rubén García, presidente de la CIRA.

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