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Impuesto de Lula a las inversiones provoca derrumbe
Un gesto que acompañó el anuncio: Lula dispuso ayer la implementación de un impuesto a las inversiones financieras.
El gravamen, que se aplicará desde hoy, apunta específicamente a los flujos de capital dirigidos a los inversores que apuestan por renta fija y acciones.
El ministro de Hacienda, Guido Mantega, dijo que el Gobierno impondrá un impuesto del 2% a las transacciones financieras de flujos de capitales externos dirigidos a los mercados de acciones de Brasil y a los valores locales de renta fija como los bonos del Gobierno.
El anuncio no impactó ayer porque se conoció tras el cierre de la Bolsa paulista, que ayer subió el 1,57%. Sin embargo, en las operaciones efectuadas postcierre en Nueva York, los índices que siguen la evolución del Bovespa caían el 3,5% en dólares, lo que anuncia un arranque claramente negativo en la jornada de hoy. En lo que va del año, la Bolsa de San Pablo era la que más había subido en el mundo, con un incremento superior al 140% en dólares.
El real ya había ganado el 36% contra el dólar en lo que va de este año, a medida que los inversionistas extranjeros vuelcan su dinero a los mercados emergentes de alto rendimiento. Brasil fue el mercado favorito en esta tendencia.
«No creo que lleguemos a tener una devaluación del real, pero (sin esa medida) podríamos tener una apreciación excesiva», justificó Mantega. La presión de los industriales para que se evite una mayor caída del dólar se hacía sentir cada día más ante la apreciación continua del real.
El funcionario afirmó que la cobranza de un Impuesto sobre Operaciones Financieras (IOF) del 2% se destina principalmente a frenar los flujos de capital especulativo, que permanecen poco tiempo en el país.
«Si la aplicación es de corto plazo, ese tributo será fuerte. Si es de largo plazo, el impuesto se diluye en el tiempo. Nuestra preocupación es evitar exceso de especulación», aclaró. El ministro recordó que la Bolsa paulista ha sido «la que registró la mayor apreciación en dólares en el mundo», lo que atrajo «tanto a los inversionistas bien intencionados como a los que quieren lograr lucro rápido».
Según Mantega, los flujos de capitales externos de corto plazo hacia Brasil saltaron de u$s 186 millones mensuales, entre marzo y mayo, a u$s 322 millones entre junio y agosto, lo que causó la apreciación más acelerada de la moneda nacional y perjudicó la competitividad de las exportaciones del país.
«Si permitimos una apreciación excesiva del real -argumentó- los exportadores saldrán perjudicados, así como los puestos de trabajo para los brasileños».
El ministro agregó que el Gobierno busca asegurar «un equilibrio entre las inversiones en el mercado de capitales y las realizadas en producción», y que por ello «es importante que la industria pueda exportar».


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