La medición de la pobreza en la Argentina «seguramente cambiará o modificará» su implementación porque sus parámetros se remontan a la década del 90 y «no dan cuenta del conjunto de las mediciones que tienen que ver con el bienestar material de las personas», sostuvo el ex piquetero y ahora director de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC, Claudio Comari.
El funcionario dialogó con la prensa durante la Segunda Reunión Conjunta de Expertos Gubernamentales de los Países del Mercosur, responsables de políticas y estadísticas sociales, que se celebra hasta hoy en el hotel Sheraton Retiro.
En relación con las mediciones privadas que hablan de niveles de pobreza entre un 30% y un 37%, Comari indicó que son absurdas y acusó con que «la primera vez que la medición de pobreza cruzó el 30% fue en octubre de 2001, con el plan de ajuste de Domingo Cavallo que incluyó un recorte de salarios. Son absurdas las cifras alternativas a las del INDEC».
Puntos salientes
Éstas fueron las principales declaraciones del ex piquetero:
La medición de pobreza no se debe reducir a la capacidad de compra en el mercado. Una persona que viva en un basural, por más que tenga un ingreso que duplique la línea de pobreza, vive en condiciones que no son dignas materialmente. Se trata de que el concepto de estadística de pobreza sea más amigable con lo que la lógica humana nos indica que es ser pobre.
El concepto estadístico de la pobreza consiste en una comparación entre el ingreso de los hogares con el valor teórico de una canasta. La medición que se eligió hacer desde el año 92 es hoy la misma. Esa metodología es absolutamente sesgada, reduccionista del conjunto de factores a la resolución del conjunto de las carencias materiales, ya que no todas las cosas que necesita una persona se obtienen en el mercado de bienes y servicios.
Seguramente haremos cambios o complementaremos las mediciones de pobreza con otro tipo de indicadores porque es insuficiente describir la realidad de las personas a través de estas mediciones.
Si queremos tener las estadísticas al servicio de la determinación y el control de las políticas públicas tenemos que mejorar en la caracterización de los perfiles de las personas más afectadas. Esto no nos lo permite la metodología que se adoptó en los 90 y que es la que subsiste hasta el día de hoy.
Según esta metodología, la cantidad de pobres en el país es de un 13,9% de la población, es decir que alcanza, según la medición, a casi 6 millones de personas. Estos números nos marcan que hay una tendencia a la baja del fenómeno que se empezó a medir en los 90, sobre la relación entre ingresos y gastos teóricos requeridos en los hogares.
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