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Independiente se quedó con todo
Montenegro se vuelve loco para festejar el primer gol que le hizo a Boca. El «Rolfi» fue la figura excluyente del clásico.
En una semana en la que todos eran cuestionados por todos (técnicos y jugadores por la dirigencia y dirigencia por hinchas y jugadores), este resultado hará que todos vuelvan a ser amigos y declaren cosas como «siempre confiamos en Santoro y el plantel» o «éste es el principio de una gran campaña». Después, la realidad de los resultados confirmará o desmentirá estas afirmaciones que se olvidarán por aquellos que las dijeron, una vez salgan de su boca.
El partido tuvo circunstancias que cambiaron su historia, después de 20 minutos muy parejos y con dos situaciones de gol para cada equipo, llegó la expulsión de Pablo Mouche por doble amarilla que condicionó a Boca y le dio más confianza a Independiente.
Gracián arrancó de titular y Riquelme en el banco, pero entró en el comienzo del segundo tiempo y poco pudo hacer.
El partido parecía destinado a un empate sin goles, porque Boca casi no atacaba e Independiente no conseguía hilvanar acciones en ofensiva, pero Montenegro hizo una jugada genial y abrió el partido.
El capitán de Independiente arrancó desde la mitad de la cancha con un lujoso túnel a Vargas y fue ganando terreno hasta que a 30 metros del arco sacó un remate espectacular que dejó sin chances a Abbondanzieri.
Con el resultado a favor y un hombre más, Independiente dejó venir a Boca para contraatacar y aseguró el triunfo cuando Abbondanzieri derribó a Mancuello y Montenegro convirtió el penal.
Independiente, más que un triunfo, consiguió un respiro y Boca sintió el cansancio físico y mental del viaje a Venezuela y lo pagó muy caro.


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