20 de octubre 2011 - 00:00

Inédito desafío a Evo: llegó a La Paz la marcha indígena

Un clima casi de carnaval rodeó la llegada a La Paz de una marcha indígena contra Evo Morales. El Gobierno boliviano atraviesa un momento de notable debilidad, tras su derrota electoral del domingo.
Un clima casi de carnaval rodeó la llegada a La Paz de una marcha indígena contra Evo Morales. El Gobierno boliviano atraviesa un momento de notable debilidad, tras su derrota electoral del domingo.
La Paz - Esta ciudad brindó ayer una recepción triunfal a los indígenas que caminaron 66 días en contra de una ruta que partirá en dos una reserva ecológica y sus líderes reiteraron que estarán en la ciudad hasta que el presidente Evo Morales ceda a sus demandas y paralice definitivamente la obra.

Decenas de miles de personas colapsaron las calles del centro de La Paz para vitorear y festejar a los nativos, que esperan reunirse hoy con Morales, ya que el mandatario aceptó finalmente dialogar con ellos, como pedían desde hace meses.

Los paceños colmaron a los caminantes de abrazos, besos, flores, cantos, regalos, ropa y comida, en un desbordante festejo callejero digno de un carnaval y sin precedentes en muchos años.

«Nunca pensamos en este recibimiento, que ya es parte de la historia de los bolivianos», declaró el líder de la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (CIDOB), Adolfo Chávez, en medio de la triunfal caravana de bienvenida.

Miles de trabajadores, estudiantes, maestros y miembros de agrupaciones cívicas se sumaron a la marcha y formaron cordones de seguridad a lo largo del trayecto.

Los manifestantes dedicaron el resto del día a saludar a los diversos sectores que los apoyaron desde que salieron de la ciudad amazónica de Trinidad el 15 de agosto, casi al nivel del mar, para recorrer caminos y carreteras que en los últimos días pasaron de los 4.000 metros de altitud.

Mujeres, niños y ancianos que llegaban con la marcha recorrieron los últimos kilómetros en ambulancias.

La multitud coreó lemas como «TIPNIS, sí; coca, no», y «TIPNIS somos todos», para apoyar a los indígenas que caminaron más de 500 kilómetros para forzar a Morales a retractarse de su decisión de construir la ruta por el medio del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS).

Los amazónicos temen que esa reserva ecológica de 1,2 millón de hectáreas sea arruinada por la carretera, financiada por Brasil y construida por una empresa de esa potencia regional, pues permitirá la invasión de madereros y productores de coca.

Morales sigue siendo líder de federaciones de cocaleros de la región central del Chapare, vecina del TIPNIS, a quienes prometió más tierras. El mandatario defiende la ruta como un instrumento para desarrollar el país.

La columna indígena desfiló durante horas por calles abarrotadas de La Paz hasta la plaza Murillo, también colmada, donde están la Presidencia y el Parlamento.

El objetivo inicial de los amazónicos era asistir al mediodía a una misa en la catedral que hay en la misma plaza, de la que había sido retirada la Policía, pero la aglomeración impidió que se celebrara y fue reemplazada por una breve ceremonia religiosa en otro lugar, casi cuatro horas más tarde.

El ministro de Comunicación, Iván Canelas, dijo en una conferencia de prensa que se permitió el ingreso de los indígenas a la plaza Murillo a pesar de que supuestamente había información de la presencia de activistas que intentaban causar violencia.

La Policía fue retirada a petición de los manifestantes, escarmentados por la violenta represión que sufrieron el domingo 25 de septiembre cuando medio millar de agentes atacaron su campamento cerca del pueblo de Yucumo, cuando se disponían a cenar.

Hasta Morales calificó de «imperdonable» aquel ataque, aunque no asumió ninguna responsabilidad al respecto, ni tampoco sus principales colaboradores.

Sin embargo, dos ministros, un viceministro, el subdirector de la Policía y otros funcionarios renunciaron o fueron destituidos por aquella operación, por la que Morales tiene dos acusaciones ante la Fiscalía por «genocidio».

La marcha llegó después de que el mandatario sufriera el domingo la primera derrota electoral desde 2005, en unos comicios judiciales en los que la oposición impulsó los votos nulos o en blanco, que superaron un 60%, y el mandatario los sufragios válidos, que no llegaron al 40%.

La popularidad del gobernante ha caído en los últimos meses a la mitad del 64% de votos con que fue reelegido en 2009, según las últimas encuestas.

Agencias EFE, ANSA y DPA

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