«Nunca es tarde para amar» («Wolke Neun», Alemania, 2008, habl. en al.); Dir.: A.Dresen. Int.: U. Werner, H. Rehberg, H. Westphal. TVE.
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La señora Inge se gana algún dinero arreglando ropa. Un día entrega unos pantalones al vecino de abajo, y éste la hace pasar para probárselos en su presencia. Ella se ve entusiasmada. Casi enseguida están desnudos en la cama. Es sexo, atracción, sintonía. Está enamorada de nuevo, y el otro la acompaña, con mirada tierna y canchera. Ella anda por los 60, él pasa los 70 pero aún mantiene cierto atractivo, y mucha vitalidad. El marido, en cambio, es solo un viejo jubilado. Pero ya llevan 30 años de casados. ¿Qué se hace en esos casos?
Andreas Dresen, impulsor de la llamada Escuela de Berlín, dirigió este drama incómodo, a la vez romántico y demasiado realista, que pone sobre el tapete ciertas preguntas de diversa y siempre discutible respuesta. ¿La fidelidad llega sólo hasta que surja otro interés sexual? ¿Y la responsabilidad hacia los sentimientos de la persona que alguna vez se amó?
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