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Inflación e impuestos hacen caer al país en ranking de competitividad

En este informe, que analiza actualmente la situación de 139 países, la Argentina continúa situándose en la parte inferior de la clasificación a pesar de sus diversas ventajas competitivas y las fuertes tasas de crecimiento experimentadas (un promedio del 8,5% entre 2002 y 2008). Pero los datos positivos no llegan a compensar el entorno institucional, que «es uno de los peores del mundo, con poca confianza pública en los políticos y profunda preocupación por la seguridad jurídica», agregó el estudio. Y señaló, además, que las «políticas discrecionales adoptadas por los dos últimos gobiernos -incluyendo la nacionalización del sistema privado de pensiones y la expulsión del presidente del Banco Central (Martín Redrado) a raíz de su negativa al uso de reservas para el pago de la deuda- y la erosión en la confianza de los inversores».
Entre los puntos positivos, el informe señala el «tamaño del amplio mercado argentino y su buen sistema educativo en la primaria y niveles más altos».
De hecho, como señaló ayer María Alegre, directora del MBA de la Universidad del CEMA, entre los parámetros relevados para cada país, «el que deja a la Argentina mejor posicionada es el que mide la calidad de las escuelas de negocios, categoría en la que ocupa el lugar número 16 en el mundo, y el tercero de Latinoamérica».
El país que ocupó el primer puesto del ranking es Suiza, seguido por Suecia y por Singapur. Estados Unidos se ubicó en el cuarto lugar, cayendo dos puestos con respecto al año anterior. «Además de los desequilibrios económicos que se han acumulado a lo largo del tiempo, las instituciones públicas y privadas de Estados Unidos se han debilitado de manera constante. Asimismo, persisten las preocupaciones respecto del estado de sus mercados financieros», señala el estudio.
Los países latinoamericanos, excepto Chile, que es el mejor Estado de la región posicionado en el 30° lugar, están todos de mitad de ranking hasta los últimos puestos. Brasil bajó dos escalones, del 56 al 58, y Venezuela pasó del 113o al 122o, entre los 20 países menos competitivos del mundo.
«Los niveles de reducción de la deuda (con perfiles de vencimiento más largo) de la mayoría de países de la región, junto con sus reservas de divisas aumentaron, han sido fundamentales para reforzar su resistencia y su capacidad para apoyar su economía con medidas de estímulo», agregó el informe. Aunque el PBI regional se contrajo en un 1,8% en 2009, se espera que crezca un 4% en 2010.
«Estará impulsado por el aumento del consumo interno y la mejora de las condiciones externas, un desempeño satisfactorio en términos históricos y más sólido que el previsto para las economías avanzadas, que es considerablemente inferior en un 2,3%», concluyó.
Las variables evaluadas en este informe son diversas y van desde infraestructuras, ambiente de negocios, eficiencia del mercado laboral, desarrollo del mercado financiero, hasta salud y educación primaria. Con esos datos se elabora el Índice de Competitividad Global (IGC) de entre 0 y 7 puntos.
Desconfianza
Otros datos específicos de la evaluación argentina muestran que el entorno institucional es uno de los peores del mundo (en esa lista, la Argentina ocupa el puesto 132o, entre 139o). Hay poca confianza pública en los políticos (138o) y profunda preocupación por la seguridad jurídica.
Y también hay una erosión en la confianza de los inversores en la transparencia y la imparcialidad en sus relaciones con el sector privado.
Los mercados siguen siendo víctimas de una rigidez preocupante, burocratización y falta de competencia, que en suma obstaculizan su eficiente funcionamiento del mercado de bienes, el laboral y el financiero.

