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Inicio retro con el Pata Pata
En Soweto, miles de personas disfrutaron de un espectacular concierto de apertura del Mundial. El clásico Pata Pata, dio inicio al show.
El mensaje que el país más grande del continente africano quiere enviar al planeta es el de unión, el de convivencia, el de combinar algo que hasta hace dieciséis años parecía imposible, que blancos y negros pudieran compartir espacios públicos, derechos y hasta gustos deportivos, rompiendo con aquello que el rugby, el deporte más popular en este país, era para lo negros y el fútbol, exclusivamente para los blancos.
La fiesta que se vivió en la noche sudafricana en el estadio Orlando de Soweto tuvo a artistas de profundo arraigo popular para los sudafricanos.
En una apelación a la memoria de los millones de personas que veían el espectáculo en todo el mundo, la primera canción fue ese himno de la canción popular que es el Pata Pata, bailado por generaciones de occidentales y que creó la inolvidable Myriam Makeba. La cantó Lira y siguieron, entre otros, Hugh Masekela Juanes, Black Eyed Peas (con su festejadísimo «I gotta a feeling»), Alicia Keys y la colombiana Shakira.
Antes había avanzado sobre el escenario el presidente de Sudáfrica de la mano con Joseph Blatter, quien entonó el lema de la copia: «Un gol, educación para todos» (en inglés rima bien; «One goal, education for all»).
Sudáfrica desde su generosidad que se palpa a cada momento que uno transita por el país, ha querido que el Mundial no sólo sea para un país, lo considera un verdadero triunfo del continente más aplazado que tiene la Tierra, por eso no extrañó las presentaciones de Angelique Kidjo (natural de Benín), Amadou & Mariam (de Mali y el somalí KNaan, que hizo delirar a la multitud con uno de los grandes hits que tiene la banda sonora del Mundial: Wavin flag.
Por primera vez se realizó un concierto a manera de prólogo a una Copa del Mundo, sin embargo, fue la manera que eligió la organización local para mostrar que a pesar de sufrir problemas sociales, de enfermedades (se presume que el 20% de la población es portadora del virus HIV, muchos de ellos desconociendo que están infectados) y de la pobreza que la FIFA y el Gobierno de Jacob Zuma, actual presidente sudafricano, han hecho todo lo posible por esconder, pero que dicen presente cotidianamente. Una de las mayores ovaciones de la noche se la llevó el Premio Nobel de la Paz, el obispo Desmond Tutu, que en sólo un concepto dejó aclarado por qué y por quién el Mundial se juega en este país: «Este evento se lo dedicamos a todos los hombres que hicieron posible este país, ¡Viva Mandela!».
La figura del líder sudafricano está presente en cada hecho trascendental de las últimas décadas de Sudáfrica. Los caprichos del almanaque forzaron a homenajear a Mandela en una fecha imborrable en su vida. Un 11 de junio, pero de 1964, don Nelson era detenido en un calvario que se extendió por 27 años. Hoy el gran reformista de la historia sudafricana y a punto de llegar a los 93 el próximo 18 de julio, confirmó su presencia en el partido inaugural de hoy, dándole aún un toque que sobrepasa los límites de lo deportivo, aunque sea un encuentro de fútbol en el que sólo están en juego tres puntos.
Hoy Sudáfrica tiene todos los ojos del mundo encima y a pesar de ser una competencia deportiva sin igual, sabe que la oportunidad de mostrar un crecimiento social es superior a la quimera de ganar un Mundial de fútbol.


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