Podría haber sido bastante más (en la primera hora de operaciones el Dow ganó un 0,69% y en el lapso que fue de las 9.45 a las 15.43 estuvo siempre por encima de la línea de los 13.160 puntos ganando más del 0,49%) pero de todas formas el Dow finalizó la primera rueda de la semana avanzando un 0,16% a 13.117,51 puntos. Es cierto que el porcentaje no es demasiado grande, pero no deja de ser interesante porque es la primera rueda de una semana que termina ganadora desde la del 21 de mayo (desde 1973 que no se anotaban 9 «lunes» consecutivos en baja) y de los 10 sectores en que está dividido el S&P 500 sólo los papeles de las empresas de servicios públicos terminaron en baja. Sin novedades económicas relevantes durante el fin de semana o en la sesión de ayer, el argumento favorito para justificar la suba fue «la continuación de la del viernes» o si se quiere la confianza/esperanza que el BCE comenzará en cualquier momento a comprar deuda española e italiana de corto plazo. Esto último sería lo que para algunos mejor explicó el 0,4% que ganaron en promedio las acciones del Viejo Continente. Lo otro que contribuyó a apoyarse en argumentos externos fue que la mayoría de los balances, al menos los balances más comentados no fueron demasiado auspiciosos: Berkeshire Hathaway (finanzas), Tyson Foods (alimentos), HCA Holdings (salud), AES (energía), etc. Aunque muchos prefieran hacerse los distraídos no debemos olvidar que Europa está en un proceso recesivo sin que se avizore una salida en el corto plazo, y que la economía norteamericana sigue mostrándose muy débil: después de todo ayer, hizo un año que los EE.UU. perdían su invicto AAA y nada han hecho para recuperarlo.
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