6 de mayo 2011 - 00:00

Inquietante: la casa de Bin Laden ya se convierte en un santuario

La casa de Abotabad, próxima a la capital paquistaní, donde Osama bin Laden encontró la muerte, es visitada cada día por más gente. Puede convertirse en el santuario que Estados Unidos quiso evitar al decidir no enterrar su cuerpo.
La casa de Abotabad, próxima a la capital paquistaní, donde Osama bin Laden encontró la muerte, es visitada cada día por más gente. Puede convertirse en el santuario que Estados Unidos quiso evitar al decidir no enterrar su cuerpo.
Abotabad - Centenares de personas se acercan cada día a la casa de Osama bin Laden en esta ciudad paquistaní, la que podría convertirse en un santuario para los partidarios del líder de Al Qaeda o ser destruida por las autoridades.

Tras matarlo, los estadounidenses tiraron al mar el cuerpo de su enemigo para evitar que su tumba se convirtiese en un santuario, pero la casa en la que vivió y murió Bin Laden parece provocar una fascinación cada vez mayor.

«Se ha vuelto un monumento», estima Mohamed Fayaz, de 32 años, un habitante de la zona.

Mostrando una foto de la ya famosa residencia en la portada de un periódico local, Fayaz dijo tener miedo de que empiece a haber atentados en la que fuera considerada una de las ciudades paquistaníes más tranquilas.

«El mundo entero va a venir a verla», añade. «Es peligroso para nosotros porque podría llegar a pasar cualquier cosa», afirma.

La casa blanca de tres pisos en la que vivía Bin Laden, rodeada por murallas de hormigón de más de cuatro metros de altura y alambre de púa, se ha convertido en un «punto de referencia histórico» de la página web Google Maps.

«No se ve la calle, pero les encantará el aislamiento y las habitaciones del hotel decoradas con temas terroristas», bromea el autor de una falsa reseña turística del lugar en la página web.

Fuera de la residencia hay un gentío que vino a visitar el lugar, en el que parecen encontrarse muchas personas que dudan de la versión oficial de la muerte de Bin Laden.

Mujeres con coloridas prendas típicas de Pakistán, algunas de ellas provenientes de barrios ricos de la zona, se mezclan con niños que juegan y bromean. «Osama, ¿qué está pasando?», le preguntan en broma algunos de ellos a los transeúntes con barba.

Sin embargo, las autoridades parecen tomarse muy en serio lo que está ocurriendo en la casa.

«Cada vez viene más gente», dice Mohamad Saleem, un alto oficial de Policía. «No hay manera de saber quién es partidario de Osama y quién no», lamenta, si bien aclara que por ahora no ha habido incidentes.

Militares y policías ayer dejaron de intentar alejar de la casa a la gente, como habían hecho los días anteriores.

Las Fuerzas Armadas no hicieron comentarios sobre el futuro de la casa, pero los militares que luchan contra los talibanes y Al Qaeda en las zonas tribales suelen destruir las casas de sus miembros.

Además, la casa está ubicada a menos de dos kilómetros de la Academia Militar, un importante centro castrense, por lo que resulta probable que las Fuerzas Armadas no quieran dejar la residencia de Bin Laden en su estado actual.

En efecto, tras afirmar en varias oportunidades que no sabían que Bin Laden vivía en sus propias narices, la casa podría convertirse en una humillación permanente para los militares paquistaníes.

Un dirigente local, Zaheer ul Islam estima que las autoridades no impedirán que vengan visitantes, ya que «cuanto más se prohíbe algo, más gente trata de hacerlo».

«Nunca se va a convertir en un lugar muy visitado porque los partidarios de Osama saben que es una zona muy sensible y que los militares no lo permitirán», agrega.

«Hay quien dice que habría que cerrarla para siempre, otros que habría que demolerla. Para mí, habría que transformarla en una escuela», considera por su parte Ghulam Abas, jefe de Policía de la zona.

Agencia AFP

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