Desde el domingo, una tormenta política se desató por un video emitido por el canal público alemán ARD mientras entrevistaba a Varoufakis. La grabación lo mostraba en un acto en Croacia, en 2013, diciendo que Grecia debió declararse en bancarrota en 2010 y "sacarle el dedo mayor a Alemania", mientras realizaba el gesto.
El ministro reaccionó de inmediato asegurando que las imágenes estaban "manipuladas" y la emisora prometió analizar su autenticidad, pero la mayoría de los medios alemanes lo dieron por real y tomaron las acusaciones de Varoufakis como una prueba de su falta de credibilidad.
Incluso en el ámbito político alemán se sucedieron las críticas. "Es inaceptable que un miembro del Gobierno mienta así a los espectadores alemanes", clamó Volker Kauder, líder parlamentario de la CDU, el partido democristiano de Angela Merkel.
Ayer, Jan Böhmermann, moderador del programa satírico "Neo Magazin Royale", del canal público ZDF, dijo haber manipulado el video y explicó cómo lo hizo.
El propio Varoufakis se sintió reivindicado: "¿Alguna disculpa por haber usado un video manipulado para silenciar una voz griega conciliadora?", reclamó en su cuenta de Twitter.
Pero luego Böhmermann aclaró que era otra broma, volviendo a encender el debate político sobre si existió o no la ofensa griega.
El episodio, más allá del espectáculo mediático, tocó una fibra sensible que viene marcando las relaciones entre Grecia y Alemania desde la asunción, en enero, del Gobierno de Alexis Tsipras: las acusaciones mutuas de falta de respeto y el tono exacerbado con el que se vienen tratando las diferencias bilaterales.
En ese contexto se dieron las polémicas declaraciones del ministro de Finanzas alemán, Wolfgang SchTMuble, quien tildó de "estúpidamente ingenuo" el modo en que su par griego se maneja con la prensa, o la amenaza del ministro de Defensa heleno, Panos Kammenos, de llenar a Berlín de inmigrantes en caso de "golpear a Grecia".
| Agencia DPA y Ámbito Financiero |


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