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Insólito ministro Fernández: dijo que el modelo no se cambia y se va a profundizar
Silencioso por la obligación burocrática a la que estuvo sometido por años -funcionario público, claro-, Carlos Fernández eludió esa vocación congénita de otros economistas profesionales por explicar, justificar, enseñar, informar y presumir. Pero, tanta mudez (una forma, también, de ganarse el corazón de Néstor Kirchner, a quien le gustan los ministros cautelosos, módicos, parcos) finalmente produjo disgustos: el mercado pierde confianza en quien nada dice. Esa queja llegó al jefe de Gabinete, Sergio Massa, éste la proyectó a Cristina, Fernández se molestó con Massa, pero decidió alternar con la prensa y otros auditorios. Ayer expuso. Y dijo: "Este modelo (no habló de redistribución de la riqueza, el latiguillo de los Kirchner) no se cambia, se profundiza". Se ampara en datos pasados, en la repetición habitual de la Presidente (casi el mundo feliz de Aldous Huxley) sobre dudosos guarismos de crecimiento o la preservación forzosa del superávit. Así, entonces, creen que se mantiene lo que ellos llaman modelo y, además, se lo profundiza. Habilita esa declaración, sin embargo, a una variedad de preguntas alrededor de ese aserto oficialista sobre la profundización. Casi de colegio secundario. Quiere decir que habrá más inflación, se supone que aumentarán monto y cantidad de subsidios, se anticipa así un futuro con más estatizaciones, se garantiza que no vendrá ningunainversión al país, se mantendrá el congelamiento del tipo de cambio en contra de lo que aseveró siempre el modelo y se afirma la continuidad de un proceso de estancamiento o desaceleración de la economía. Hay seguridad de que hasta se le otorgará carácter constitucional al gracioso informe mensual del INDEC sobre costo de vida. Porque el ministro Fernández no debe ignorar que ése, hoy, es el modelo.
Carlos Fernández habló ayer en la Cámara de Exportadores.
Todo seguirá igual, fue su mensaje.
Consciente de cuál era su auditorio, resaltó el crecimiento de las exportaciones tanto en cantidades como en precios, y pronosticó que las ventas al exterior «este año superarán los 72.000 millones de dólares». Y afirmó que «las posibilidades (para la economía argentina y sus exportaciones) son enormes y las vamos a capitalizar». Antes había señalado que las exportaciones «aumentaron un 135% desde 2003», con un gran protagonismo de las manufacturasde origen industrial y una variedad de destinos que alcanza a «más de 200 países» y rescató a pymes al señalar que «hoy representan el 18% del total y la mayoría de ellas son de alta y media alta tecnología».
La preocupación de los sectores industriales y exportadores por la apreciación del dólar fue respondida por el ministro cuando dijo que «la política cambiaria permite garantizar la competitividad y el superávit fiscal primario en el orden del 3% del PBI anual». Estos conceptos no calmaron la preocupación de los asistentes, al menos por lo que se desprende de las palabras del empresario Julio Werthein, quien señaló que «nuestro tipo de cambio está ubicado de una manera difícil», aunque se mostró esperanzado respecto de que esta situación pueda mejorar.
En línea con lo expresado por la presidente Kirchner, el titular del Palacio de Hacienda reiteró que en el caso de las cuentas públicas, «los recursos aumentaron un 37,1%, mientras los gastos lo hicieron un 35,5%», por lo que, a su criterio, «el gasto público es razonable».
Finalmente, aunque no hizo ninguna referencia a las inversiones, Fernández sostuvo que «el desafío que se plantea es mantener, mejorar y profundizar los lineamientos fundamentales del actual plan económico, cuyo crecimiento contribuye a crear una atmósfera favorable para la inversión productiva a largo plazo».


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