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Interesa un curioso drama al estilo Ozon
«El refugio» empieza con algo de thriller y luego deriva a otros géneros hasta redondear una historia atractiva, siempre en el estilo de Ozon: escaso sentido del ritmo y de la intensidad dramática.
La madre de su novio prácticamente le exige que ponga fin al embarazo, pero la protagonista no le hace caso, y se marcha a una casa en una ciudad playera -el refugio al que se refiere el título- a tratar de entender por qué prefiere cuidar al bebé que tiene en su vientre, algo que como ella dice, tal vez sea solo por curiosidad.
Los films de François Ozon no se caracterizan por su gran sentido del ritmo, el suspenso o la intensidad dramática, y éste no es la excepción. Promediando la proyección, no se sabe bien de qué va el asunto, especialmente cuando la llegada imprevista del hermano gay del padre de la criatura por nacer no parece ayudar a llevar el conflicto en ninguna dirección fácil de percibir, Sin embargo, poco a poco el director logra armar dos historias de amor que le van dando forma a un relato redondo, emotivo y atractivo, que convence pese a la forma un tanto diletante y estirada en la que está contado.
Para eue esto funcione es indispensable la convincente actuación de la protagonista, Isabelle Carré, aunque su aproximación al personaje no es demasiado creativa. En realidad esto también se aplica a la dirección de Ozon, más correcta y contenida que realmente imaginativa, sobre todo si se tiene en cuenta el tono un poco pretencioso y lento de su pulso narrativo, que al menos podría estar acompañado de alguna búsqueda estética que, si existe, apenas se intuye.
En cambio, la música sí deja su huella en el espectador terminada la película, en especial, la pegadiza canción que canta el otro protagonista, Melvil Poupaud al piano, llenando de manera atractiva uno de los baches narrativos de esas noches en el refugio veraniego de estos curiosos personajes.
D.C.


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